9

1288 Words

Si el degradé al color rojo existía, el rostro de Dolores ni siquiera se había molestado en utilizarlo. Fue director del rosa pálido al colorado furioso. Tenía los ojos clavados en aquel hombre, parado en la mismísima puerta de su departamento, con la sonrisa más hermosa que hubiera visto en su vida y esa actitud de “nada me importa” que parecía dejar una marca a su paso. -Bueno, yo justo ya me iba. No olvides tomar tu medicina.- dijo Juana risueña mientras giraba para guiñarle un ojo a su amiga sabiendo que ella no podía reaccionar, pues tenían la vista de aquel irresistible cantante clavada en ella. -Un gusto conocerte.- agregó cuando pasó por su lado y Roy le regaló una escueta sonrisa ensayada, para luego chocar los cinco con ella. -Hola.- dijo cuando la risueña Juana abandonó el

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD