Y ella tiene valores y no se presta para ser mujer de una noche, aunque quedo embarazada muy joven, siempre ha sido una muchacha decente, y dedica plenamente a su pequeño Carlitos. Pero, aunque lo haya rechazado Leonard no desiste, y sigue buscándola, incluso, en contra de su mamá, quien al conocer la situación, no lo aprobó, pues, aunque aprecia a Daniela, la considera ¡Poca cosa! Para su “bebe”. Claro está el le aclaro que solo quería una aventura.
Pero Florencia, sabe muy bien que no es así, muy pocas veces ha visto a su hijo tan centrado en una mujer, claro piensa, que es porqué Daniela no ha caído en nada, como todas las muchas otras chicas, con las que ha tenido una aventura.
Al bajar del escenario Leonard, la busca, claro al ser el hijo de la dueña, el guardia de seguridad no se atreve a detenerlo, Daniela frunce el ceño, y tuerce los ojos a manera de molestia y dice en voz baja: —Ya viene este tipo otra vez—. Él parece no escuchar nada y le dice: —Cada vez gobiernas más ese escenario, tal y como la Diosa que eres, yo sigo esperando que aceptes salir a tomar una copa conmigo, estoy claro que no quieres que sea aquí, para no poner en riesgo tu trabajo, pero bien sabes que mi madre a mí, no me niega nada, pero podemos ir a otro sitio, al salir hoy de aquí ¿Qué dices? —. Responde ella:
—Leonard, tu sabes que yo no quiero sonar despectiva, pero sabes muy bien que yo no quiero salir contigo, yo no tengo en mis prioridades salir con nadie, solo quiero cumplir con mi trabajo, atender a mi hijo y ya. De todas maneras agradezco el detalle, además no quiero más problemas con Kendra, sabes que una de las cosas por las que me detesta es por ti, ella piensa que soy yo quien te busco—. El de forma insistente continúa:
—Lo de Kendra ya se termino, además no fue nada serio y tú lo sabes, ella para mí, solo fue una más, en cambio, tu no, contigo me veo en otra cosa, hasta me enseriaría. Dame solo un chance, te aseguro, no te arrepentirás—. Como esta situación no es nueva para Daniela, ya les había comentado a sus amigas de bar, y una de ellas, quien se llama Liza, acude a “rescatarla”. Los interrumpe, disimulando que no ha visto a Leonard, toma a Daniela de la mano y dice:
—No tienes idea lo que acaba de suceder, vamos y te cuento—. Leonard bastante enojado reclama:
—Pero ¿Qué te pasa Liza? No vez que Daniela y yo estamos aquí conversando—. —Ay Leonard, que pena, no me había dado cuenta que estabas aquí, pero entonces que ¿Vienes Dani? —. Responde Daniela:
—Claro que sí, muero porque me cuentes, permiso Leonard, hasta luego—. El queda molesto y dice molesto en voz baja: —Serás mía Danielita, quieras a o no, y cuando te haga mía lo disfrutare, te hare gemir mil veces, para que te arrepientas por cada rechazo—. Daniela irónicamente contesta:
—No te escuche Leonard, ¿Decías algo? Bueno no debió ser nada importante, hablamos en un rato, chao—. Leonard siente mucha furia, pero sabe que si tiempo está muy próximo en llegar, él ha venido notando diversos cambios en su mamá, y si las cosas son como él cree, dentro de poco, ella tendrá que dejar el negocio en sus manos, y ese será el momento en qué logre cobrarse todos los rechazos de Daniela, y las burlas de sus amigas.