Al siguiente día nos dirigimos hasta la habitación de mi hermana, para informarle que nos marchamos de regreso a casa, pensé que ella se iba a sorprender por la noticia de regresar tan pronto, pero no, los sorprendidos fuimos nosotros, tocamos la puerta de su habitación Toc, toc… —Adelante— —¡Oh por Dios! Rumina ¿amaneciste con el español? — —Puedes bajar la voz por favor, gracias, durmió aquí que es diferente, no conmigo en la cama— —Si como no, aquí se nota que pasó de todo un poco, pobre de mi sobrino, jajajaja… Sus papás son dos conejos — —¿A qué dijiste que venías? — —No me cambies el tema pendeja— —Ya, ya, ya… por amor a Dios, deja de ser chismosa, anda habla— —Chismosa no soy, lo que me gusta es, estar informada, en fin, me alegra que las cosas vaya

