Algunas veces era inevitable cagarla. Tal cual era lo que había hecho anoche con Jazmín, y tal cual me disponía a hacerlo una vez más. Porque es que de esta no se me iba a escapar Caroline. Así que, sí, en lugar de admitir que le mentí a Jaz, estoy conduciendo a la casa de esa lengua suelta. Me iba a escuchar. Y yo, debía auto analizarme a profundidad, debido a que el ataque de pánico que me dio con esa pregunta de que, si había tenido una aventura con mi prima, me dejó helado. Como si la situación ya no fuese incómoda y desagradable, el rostro de asco de Jazmín no me ayudó en nada. Es que lo sabía de una sola vez, si llegaba a decirle que me había acostado con mi prima hermana y le llegaba a contar todos los detalles, me cortaba. Tenía la certeza de que me cortaría, y no lo permitiría.

