En mi época dorada la vida me parecía más brillante, más optimista y menos humillante. Pero hace mucho de ese tiempo donde era joven, astuto y adinerado. Porque una vez más, había caído en la trampa de pensar que yo era el de antes. Para hacer más corta la explicación de mi situación actual, estoy encerrado en el cubículo de un baño, sentado en su inodoro y rogando que Diego me conteste antes de me vengan a buscar por tardar tanto. ¿Cómo llegue a esto? Por dármelas de alguien que no soy. El primer gran error fue el de gastar dinero en gasolina. Decidí llenar el tanque de mi auto, porque si estaba en la misión de conquista de una mujer, ni modo que la llevase en bus o esas cosas de asalariados corrientes (como yo lo era si a esas vamos). Después, cometí el gran segundo error. Buscando

