El camino a casa fue en completo silencio, Ian maldecía en voz baja mientras conducía por las calles a lo que parecía su departamento, trate de sacar a tema de los últimos acontecimientos, pero me pidió con una voz muy dulce que por favor le diera un momento. Me asombro el cuidado de sus palabras para conmigo, sobre todo al hablarme con una dulzura casi imposible de procesar. Cuando llegamos a su casa suspiro para luego poner su frente en el volante y golpearla dos veces antes de mirarme con sus ojos azules tormentosos. - ¿Estas bien? – ladeo mi rostro. - Creo que la pregunta correcta es ¿Tú estas bien? – hace una mueca – Lo qué pasó… - me interrumpe. - Lo siento – suspira – Siento no haber visto eso antes, que hayas soportado todo eso en mi cumpleaños y qu

