[Rania] Debo admitir que tener a Jacobo cerca hace que mis días en la oficina sean más llevaderos. Si Hassim quiere ahogarse en su propia amargura que lo haga. No tengo por que hacerlo yo. Escucho como tocan a la puerta de mi oficina. —Pase —digo. Veo que Emir entra y cierra la puerta con seguro. Me pongo de pie de inmediato. —¡Vete Emir! —le ordeno, pero en cambio sonríe con malevolencia. —Hola belleza, solo pasaba para saludarte —se sienta en una silla. Resoplo. —Emir vete por favor… no quiero problemas, ¿Qué quieres? Se pone de pie, rodea con un brazo mi cintura y me atrae hacía él. —Hassim no se merece tener una esposa como tú, tan bella y antojable, tampoco se merece tener la empresa de la familia —baja su brazo hasta apretujar uno de mis muslos, pongo mis manos entre nuestro

