Viviane. Fui arrancada de los brazos de mi madre cuando era apenas una niña, un recuerdo borroso de gritos y promesas rotas. Mis padres eran dos fuerzas destructivas que solo sabían comunicarse a través de la violencia; los golpes eran el lenguaje cotidiano y yo, su error más grande y tangible. Cuando mi padre obtuvo la custodia, mi madre no tuvo fuerzas ni recursos para luchar. Fui arrastrada a Londres, lejos de lo que conocía, para comenzar una existencia que no se diferenciaba mucho de la esclavitud. En casa de mi padre, yo no era una hija; era una sirviente invisible. Desde que tengo uso de razón, mis manos se agrietaron por el jabón y el agua fría; cocinaba, limpiaba y lavaba mientras él se hundía en sus vicios. La escuela fue mi único escape, un oasis de libros y conocimiento, aun
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


