Choco las manos con Jacob justo cuando logro derribar todos los pinos, levanto mis brazos con euforia, mientras siento como mi corazón late desenfrenado. Jugar boliche resultaba ser una actividad bastante divertida, a pesar de no ser tan buena en ello. La noche apuntaba a estar divertida, entre los amigos que él había invitado a ir, estaba también Dana, aquella pelirroja que había admirado mis muslos el día de la fiesta en casa de su hermano, quien al final, resultó ser una chica bastante simpática, lejos de parecerse a la perra de Harper, a quien, en verdad, no quería volver a verla en toda mi vida. —Eres buena en esto, Camille —dice ella al acercarse con la bola en las manos, pero aún estás lejos de superarme —una sonrisa se forma en sus labios, mientras se inclina para lanzar, en lo q

