—Muy bien, Eveer, nos veremos la otra semana— Dijo el profesor, la clase ya había concluido y era hora de que se marchara. —Por cierto, si me permites darte un consejo creo que lo mejor para tu carrera es llevarla acabo como corresponde en una universidad. No supe que decirle al hombre, no uso un tono que me molestara, ni fue tosco o grosero al decirlo, sin embargo, mi subconsciente reaccionó molesta por ello. —No creo que se le pagué para dar consejos, ¿O sí?— Zanjé, GreenWood sacudió levemente la cabeza mientras un suspiró escapaba de su boca. —No tiene por qué molestarse, Srta. Eveer— Frunció el ceño, no molesto, como si pesquisara en el interior de mi mirada. —La carrera que usted lleva requiere de saber relacionarse con la gente, y no lo conseguirá dentro de estas cuatro paredes.

