No era posible ¿Con quién podría...? Negué con la cabeza despabilando ese sentimiento que se arraigaba por mi pecho. A parte, hiciera lo que ella hiciera, no era de mi incumbencia. Layla podía fornicar con quién se le diera la regalada gana, yo lo hacía, yo me follaba a otras y tenía que tener en claro que ella no era mía de verdad.... —¿Qué me asegura que no es un truco tuyo, nena?— Se la devolví usando el mismo tono pesado e irónico que ella usaba al hablarme. Por supuesto, Tatiana no iba a descansar hasta castrarme las pelotas. La rubia abrió su bolso Prada, entonces, de esté sacó su móvil y tarareando una cancioncita molesta, lo desbloqueó y me lo plantó en la cara. Contente... Contente... Ella puede hacer lo que quiera, no es tuya... Por más que me empeñé en contenerme, la

