Con la debilidad tomando todo su cuerpo, antes de que ella cayera al suelo y golpeara su cabeza, me apresuré a tomarla entre brazos. El hombre que había hecho un extraño efecto en Layla me dio mala espina ¿Quién era él y qué papel jugaba en la vida de ella? ¿Sería quizás, un exnovio? Porque lo poco que pude ver de ese hombre me dio a entender que no se trataba de alguien mucho mayor a ella. Con la duda clavada en mi cabeza, llevé a Layla afuera del club y la subí a mi auto. Sabía que esperar a que despertara sin llevarla a que la checaran no era lo correcto, por lo menos no, si quería seguir las instrucciones del doctor que la había atendido la noche de aquel accidente; pues había dicho que ante cualquier golpe en la cabeza o desmayos repentinos no dudara en llevarla al hospital, puesto

