Al entender que Liam no se detendría ante el descaro de aquel hombre, me atreví a tomar su mano con la intención de apaciguar esa rabia que desprendía su ser. También le hice darse la vuelta para que su mirada estuviera solamente en mis ojos. Quería trasmitirle un poco de paz a su alma, él necesitaba tranquilizarse si no quería que nuestro "romance" saliera en segundo plano. —Liam— Pronuncié cuando soltó su mano de la mía. Fue entonces que decidí hacer algo más para enfocar su atención en mí. Tomé su rostro entre mis manos afirmando nuestras miradas, su ira parecía ir en aumento, y su respiración era un desastre. Me di cuenta en ese instante, que su paciencia explotaría en cualquier momento, pues al parecer, no sabía contener ese coraje que corría por sus venas. —No le prestes atención

