Llegamos a una casa de dos pisos que estaba en una zona poco transitada y muy verde de New Haven, la casa estaba rodeada de árboles, pasto y un hermoso jardín lleno de rosas rojas que me enamoraron en cuanto las miré a través de la ventana. Mamá me hizo amar las rosas desde que era muy pequeña, decía que eran valiosas y que debíamos cuidarlas con mucho amor para que crecieran y se hicieran hermosas. Había un caminito de piedras que nos llevaban directamente a la entrada principal de la mansión, ahí, de pie nos esperaba una pareja elegante; Jaden y Cecil. Su hermano parecía un poco molesto, quizás inconforme, no lo sabía del todo, pero en cuanto me vio bajar con la ayuda de Liam, trató de disimularlo todo y lo logró, pues en segundos ya no había rastros de ningún gesto molesto. —Jaden— S

