DOS SEMANAS MÁS TARDE LAYLA EVEER. No voy a decir que jamás creí volver a sentir la misma desesperación que sentí aquella vez, hace 10 años, cuando solo era una niña con sueños y anhelos de cuentos de hadas, pues había vivido con el tormento de volver a ser aprisionada por él en algún momento de toda mi vida, así que ya estaba alerta, pero el único contratiempo que no vi venir, fue la situación, el momento y el estado en el que me hallaba. Estaba vulnerable en un hospital al que no recordaba haber ingresado, ni siquiera podía darle una historia a todo esto, había tantas lagunas en mi memoria que me impedían saber con exactitud todo lo que me había ocurrido para estar justo en ese hospital. Supe, por mi hermano mayor que había tenido un accidente automovilístico en un día lluvioso y osc

