Después de vivir esa cena tan extraña con Aslan y su novia. Quedé con su recuerdo en mi mente... Esos ojos grandes marrones me deleitaban. Su sonrisa de hombre poco común y arrogante me sonrojaba.
Me estaba gustando más de lo que yo podría imaginar. Pensé en como sería tenerlo entre mis piernas, besándome y abrazándome. Tocar su cuerpo tan tonificado y suave entre mis manos. ¡Que excitante!
Un sábado en la noche, Aslan me llama por teléfono. Me sorprendió, no sabía cómo había conseguido mi número. Atendí con descuido sin ver el número, cuando escucho esa voz sexy: - ¡Ally, ¿Cómo estás?, es Aslan, me recuerdas?!
Los latidos de mi corazón se pararon por unos segundos, mi cuerpo se paralizó y mis ojos se llenaron de sorpresa. Le dije con voz entrecortada y nerviosa - ¡Hola Aslan! Claro. Como no voy a recordarte. ¿Estoy muy bien y tú?.
- Me alegra escuchar tu voz, quiero verte hoy. ¿Será posible que te pase buscando en una hora?. - Me contesta Aslan.
Caminando de un lado a otro, le contesté:
- Por supuesto, en una hora estaré lista. Pero, ¿A dónde vamos?.
Aslan se ríe un poco y me dice: ¡Es una sorpresa! Elije un vestido muy lindo para mí hoy. ¿Puedes hacer eso?
Mi voz interior me hablaba: - Eso y mucho más puedo hacer por ti mi amor.
Pero, en la realidad le contesté: -Ah, ah, Si. Si, ¡No sabía que decir! Mi voz se volvió a cortar a penas me salían las palabras. Adiós - le dije al colgar la llamada.
Lo cierto es que me iba a ver con él y nadie podía enterarse de eso. Ni siquiera mi madre ni mis hermanas.
Llegó en su camioneta negra de lujo. Al abrir la puerta, ví su camisa manga larga de color gris con un abrigo largo n***o. Bien perfumado y un reloj Rolex de color dorado en su mano derecha que se notaba mientras agarraba el volante del carro.
Me subí a su camioneta y con una sonrisa me dió un beso por detrás de la oreja. Woao! Mi piel se erizó sin pensarlo. Giré mi cabeza lentamente hacia su rostro y le di una media sonrisa, sonrojada por lo que había ocurrido. Baje mi mirada, volví a verlo y me dijo: - Ese vestido blanco, te queda hermoso, tanto como tus ojos cuando me ven.
Aslan era demasiado seductor. Inevitable no sonreír tanto. Le contesté: - Me encanta que te guste, tu también te ves muy guapo, el olor de tu perfume te hace ser más atractivo que otros días.
Lo sorprendí, no supo que decir. Paso su lengua entre sus labios, giro su mirada hacia su lado izquierdo, me miró y dijo: - Bien, nos vamos.
Allí supe que el control lo podía tener yo también. Le demostré que a pesar de su seducción constante, puedo ser capaz de provocarlo y generar sensaciones en él.
Me llevó a una montaña dónde tenía una casa de lujo con muchas ventanas, cortinas, una jardín hermoso lleno de flores y se podía ver el cielo completamente mostrando sus brillantes estrellas. Fue un trayecto de 40 minutos.
Entré a su casa de dos plantas, una cocina grande y muebles negros. Él se sirvió un vaso con hielo y whisky. Bebiendo sorbo a sorbo se fue acercando a mí, que estaba muy cerca del mesón de la cocina, mientras yo daba unos pasos atrás el daba otros hacia delante hasta llegar a mí. Abrió sus brazos colocándolos en el mesón, colocó su vaso en el mesón y me dijo:
- Ahora si estamos solos - Mirándome fijamente a los ojos. Me dice: - Desde el primer día que te ví me gustaste tanto como para tener algo contigo. ¿Lo sabías?
Le hablé con honestidad, ya no podía seguir escondiendo eso que tenía por dentro. Le dije:
- Me di cuenta que te atraía, solo no sabía cuánto. Realmente, yo vine a cambiar un poco de mi misma y por eso te evité hasta hoy -
Con un tono bastante bajo me responde al oído:
- Es que tú y yo estamos hechos el uno para el otro -
Empezó con caricias en mi hombro, quitando la tira de mi vestido blanco y besándome muy lentamente, volvía acariciarme con su mano izquierda muy por debajo del vestido para levantarlo. Su mano derecha me empieza a tocar el cabello para atrás y así empezó el juego entre los dos.
Mientras gemía muy bajo, él no dejaba de tocarme con su mano izquierda hasta llegar a lo más profundo de mi parte íntima. Woao! Alcancé el más máximo deseo hacia Aslan. No podía dejar de estar tan excitada y al mismo tiempo de querer estar encima de él. Deseaba tanto que me tocara como lo estaba haciendo ahora.
Sus labios recorrían todo mi rostro y cuello. Mis manos lo agarraban con mucha fuerza por detrás de su cuello. Y mis piernas no dejaron de moverse, me impulsaban a querer estar más con Aslan.
Le quité su traje rápidamente y su camisa manga larga para poder tocar sus brazos fuertes y su abdomen tan tonificado. Le tocaba alocadamente y a la misma vez con mucha pasión.
Finalmente, me despoja de mi vestido y me lleva al sofá más cercano a la ventana. Me acuesta y me empieza a besar por completo. Cada partícula de mi cuerpo es besada por Aslan lentamente. Mi respiración se agitaba cada vez cuando bajaba su boca hacia mi clítoris. No dejaba de tocar su cabello y sus músculos.
Lo veo a los ojos y le digo: -Ahora es el turno de Ally-
Tenía que demostrar lo que tanto escondía dentro de mi pecho.
Le bajé el pantalón y comencé a hacer lo que tanto le gusta a todos los hombres. Él estaba bastante excitado y no paraba de mirarme. Me siento en el medio de sus piernas con mi espalda hacia atrás y comencé a saltar y gemir sin cesar. Estar con él fue lo mejor del mundo.
Sus manos recorrían por todo mi cuerpo, tocaban mis senos, mi abdomen, mis piernas, mi espalda, absolutamente todo.
Él se levanta y en la misma posición da un giro y me pone hacia el frente del sofá. Ahora yo estaba con mis manos hacían delante agarrando muy fuerte el sofá y el parado atrás de mi, sacando lo mejor de él. Sin duda fue la noche más excitante.
No paramos de tener sexo por unas cuantas horas. Nos bañamos juntos, nos besamos nuevamente, me acariciaba el cuerpo completo y me decía una y otra vez lo mucho que le encantaba estar conmigo.
Una vez acostados en la cama, le dije:
-Esta ha sido la mejor noche en mucho tiempo, me encantó estar contigo Aslan, ojalá pudieses estar conmigo como quisiera-
Con algo de intriga me responde:
- ¿Por qué dices eso? -
Tratando de obviar las últimas palabras, le miré y le dije: - Nada. Solo me gusto estar mucho contigo -
Con un beso de despedida, nos dormimos profundamente hasta el día siguiente.