Capítulo 64. El rastro de la nada. El calor en la capital era una presencia física, una masa de humedad que parecía diseñada para nublar el juicio de cualquier hombre. Pero Nicolás Danger no era cualquier hombre. Ignorando el sudor que empapaba su camisa de lino, caminaba por los pasillos de la oficina de registros migratorios con la misma determinación con la que cerraba tratos millonarios en Moscú y ahora en San Petersburgo. Detrás de él, Dimitri intentaba mantener el paso mientras lidiaba con un maletín lleno de mapas y reportes de inteligencia. - Señor, el contacto que dejó "Yulia Nova" aquí es una oficina de abogados de bajo nivel en las afueras de la ciudad – murmuró Dimitri. - El investigador que contratamos dice que una mujer con las características de su esposa fue vista allí

