Me sentía libre aunque fuese solo por un momento, el agua salpicaba mi rostro, mi pelo ondeaba al viento, mis manos envolvían su cintura y no pretendía soltarlo, pequeños saltos en la moto que hacían sentir mariposas en mi estómago debido a la adrenalina y el hecho de estar tan juntos. ¿Puede ser posible que alguien me guste si ni siquiera lo conozco tanto?, fue solo una noche, solo sexo, o es que necesito aferrarme a alguien para poder escapar de el — ¡señora! — ¿quizás es solo la atracción física? Como carajos puede ser que me guste alguien... — ¡señora! ¿Dónde vamos? — Mierda, ¿qué haré ahora?, esto será aún más difícil. De pronto la moto deja su rugido y solo siento las olas, él se da vuelta y me mira — ¿Pasa algo Damián? Porque paras —A mi nada, pero al parecer a usted sí. Le hablé

