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1727 Words
Adele fue a pasar la noche a su casa de la infancia, de la cual no podía vender porque sentía que perdería el nexo con su madre. La misma casa a la que su padre no puede entrar por el dolor que le generan los recuerdos. Una sensación parecida a la que Adele estaba sintiendo en su propio departamento. Abrió la puerta doble y a pesar del vacío de la casa, sintió como el calor de hogar recorría su cuerpo. Recorrió con la mirada la entrada, la sala de estar a su izquierda con los sillones mullidos, un piano a un lado, la decoración hogareña donde predominaba el blanco y la madera. Mirando a su derecha, la entrada a la cocina donde predominaba el blanco también pero en lugar de la madera, se combinaba con el acero inoxidable. Su madre había renovado toda la casa antes de su partida, su distracción de la realidad era la decoración y la organización de eventos. Adele subió por las escaleras hacía la habitación principal, pero no se atrevió a entrar todavía, no quería comprobar si seguía sintiendo la presencia y el olor de su madre allí. No sabría si lo soportaría, en el caso que eso no ocurriera, con lo atravesado ese día. Se dirigió a la sala de estar de esa planta y encendió la chimenea, buscó de su vieja habitación la caja donde guardaba recuerdos importantes, hasta una adolescencia avanzada había sido muy cursi con los regalos que obtenía. Al abrir la caja encontró las ecografías de su madre, una botella en forma de lágrima que contenía lo último del perfume propio de su madre, el cual ella misma se producía. No pudo resistir las ganas de destaparlo y olerlo. Un olor dulce, para nada empalagoso, difícil de describir con palabras, no se parecía a ninguna fruta y al mismo tiempo a todas, pero era muy agradable al olfato de quien estuviera cerca. Era tan característico de su madre, algo que la identificaba y diferenciaba de los demás. Ese olor provocó que riera y lagrimeara al mismo tiempo, por la alegría de los momentos que invocaban y la tristeza de saber que no podrán repetirse. Guardó el perfume en su cartera, para sentir que la llevaba consigo. Siguió revolviendo la caja, entre cartas y fotos con sus amigas, también encontró una foto con Mark en Nueva York, junto con un poema escrito en un papel que parecía pergamino dentro de un folio transparente. El poema era Llevo tu corazón conmigo de Edward E. Cummings, el cual había recibido anónimamente en la secundaria; ella percibió desde un principio que fue enviado por Mark aunque él nunca llegó a confirmarlo. En esa época Mark era muy tímido, era su primer año de intercambio desde su país natal, Estados Unidos. Gracias a eso, ella se animo a invitarlo a pasear por una feria que estaba en la ciudad en ese momento y comenzaron a salir. Sonriendo, no pudo evitar leerlo: "Llevo tu corazón conmigo, lo llevo en mi corazón nunca estoy sin él. Donde quiera que voy, vas tú, querida mía. y lo que sea que yo haga es tu obra, encanto no temo al destino, ya que vos sos mi destino, mi dulce no quiero ningún mundo, porque hermosa vos sos mi mundo, mi certeza y eso es vos sos lo que sea que una luna siempre pretendió y lo que sea que un sol cante sos vos este es el secreto más profundo que nadie conoce Esta es la raíz de la raíz y el brote del brote y el cielo del cielo de un árbol llamado vida que crece más alto de lo que el alma puede esperar o la mente ocultar y es la maravilla que mantiene a las estrellas separadas llevo tu corazón, lo llevo en mi corazón" Recordó también, cuando era pequeña, las siestas calurosas de verano y su abuela leyéndole poemas, de un libro viejo que siempre tenía con ella, bajo la sombra de los frondosos árboles del patio de su vieja casa. Cenas familiares grandes, donde concurrían familias amigas, entre ellas la familia de Gennaro, las mismas que se diluyeron al faltar su abuela y luego su madre. Ante el asomo de las lágrimas nuevamente, agarró su teléfono y llamó a su mejor amiga Jordana. - Jor, ¿cómo estás? Estoy en casa de mi madre - ¡ADI! Bien, pero si estás en casa de tu madre quiere decir que algo pasó… el trabajo no puede ser porque te acaban de ascender, ¿QUÉ PASÓ? - contestó de manera acelerada - Calmate, calmate, te llamaba para invitarte a pasar la noche conmigo aquí, con pizza y vino para contarte todo detallado, ¿puedes? - ¡SI! Voy para allá, llevó las pizzas tú saquea la vinoteca y... ¡no empieces sin mi! CORTO PARA SALIR CORRIENDO - acelerada y elevando la voz - ¡OKEY! - dijo riendo y colgando la llamada Si había una persona en el mundo a quien podía llamar y sin importar que este haciendo saldría corriendo a ayudarla, esa persona era sin dudas Jordana García Bermudez. -------- Daniel regresó de trabajar en el gimnasio a su departamento, Laila no estaba. Entonces, reviso los mensajes “Terminamos las sesiones de fotos. Salgo con unas amigas a tomar unos tragos. No se si vuelvo a tu depto o me voy al mío. (emoji lanzando un beso)”. Suspiró más tranquilo, fue a la cocina a prepararse una comida casera sin importar el olor o las calorías que tenga. Abrió una lata de cerveza para tomar mientras preparaba su cena, en ese momento suena su celular, el cual atiende presionando el altavoz: - ¿Hola? - Dani Marti, mi amor, ¿cómo estás? - Estoy bien mamá, nada cambió desde que hablamos hoy… - dijo sonriendo - No me digas así, parece que soy una pesada, te llamaba porque hoy no te pregunte si venías con acompañante a la cena de mañana y si esta vez te quedarás a cenar - quiso sonar avergonzada para ocultar la curiosidad - ¿Es tu forma más sutil para averiguar si sigo en pareja? - contestó con una sonrisa mientras cortaba varias verduras y colocarlas en una sartén para saltearlas. - ¿Si? Lo admito quiero saber como estás sentimentalmente... Escuchó ruidos, ¿Qué estás haciendo? - Estoy cocinando. Y para que te quedes tranquila, sigo con Laila - Me alegro - aunque no sonaba muy convencida al decirlo - ¿Está en la ciudad o viajando? Para saber si la cuento mañana - aclaró rápidamente después de la pregunta - Está en la ciudad… pero si no me equivoco tiene sesión de fotos mañana. Por lo que seguramente no pueda ir - no estaba seguro, pero le pareció que Laila le había comentado eso - Entonces, te cuento a ti solo. Nos vemos mañana, la cena comienza a las 20hs, ¿Te quedarás a cenar o saludaras a tu padre y te irás? - Mamá, no soy antisocial es solo que no me siento cómodo en ese ambiente tan rígido. Dependerá de cómo me sienta, pero te lo haré saber antes por si el servicio debe sacar mi plato - dijo sonriendo - Perfecto, quedamos así - entusiasmada - Me alegra que quieras venir… que hermoso estar festejando el cumpleaños de tu padre como antes… aunque algunas personas importantes… ya no estén - la voz se le entrecortaba por las lágrimas que seguramente estaba desprendiendo - Mamá, tranquila, no comiences a llorar, no se como actuar cuando lloras y menos por teléfono - Esta bien, esta bien, ya me tranquilicé - riendo - te dejo, voy a revisar que todos los detalles estén como lo planee - Hasta luego, mamá. Nos vemos mañana - se despidió - Nos vemos mañana, mi Dani Marti - se escuchó el ruido de un beso, luego, el sonido de que había finalizado la llamada. Daniel termina de cocinar con una sonrisa, luego se lleva la cena a la sala de estar para comer mientras miraba la televisión. Aunque no le prestaba mucha atención al programa que había puesto, estaba pensativo, rememorando recuerdos de las reuniones familiares de su adolescencia. Cuando todavía esas reuniones implicaban una mesa larga en el patio de la casa de la nona, antes de la sofisticación por el crecimiento laboral de su padre que provocó ingresar en un entorno social de clase más alta. Entorno en el que nunca se sintió cómodo, especialmente después de abandonar la carrera universitaria y decidir explorar el mundo y capacitarse como entrenador físico. Decisión que le trajo un distanciamiento con su padre, quien esperaba poder heredarle su empresa. -------- *Suena alto Hay amores de Ricardo Arjona* Adele abre la puerta principal para dejar entrar a Jordana. - Se escucha Arjona, eso quiere decir que estamos en noche depre, ¿Encontraste suficiente vino escondido? - dijo sonriendo, sosteniendo tres cajas de pizzas - ¡Menos mal que compré 6 variedades de pizza para comer durante toda la noche! - ¿Querés que comamos nuestro peso en pizzas? Estoy medio depre pero no creo que este en el nivel de no poder moverme por una semana de tanta comida - dijo riendo sin parar, señaló la cocina y tomó dos cajas de pizza mientras caminaban juntas Apoyaron las cajas en el mármol de la isla de la cocina, la cual predominaba en el centro de la misma. Adele sacó de la cava de vinos eléctrica, una botella de vino. - Elegí un Malbec Rosé bien frío para empezar - dijo mostrándolo como toda una promotora - ¡Guau! Que finura la de Francia, de todos modos después si terminamos tomando vino de damajuana no voy a notar la diferencia - contestó riendo - Tengo mucho que contarte, así que empecemos despacio - dijo sonriendo - primero que nada, Franco y yo terminamos… - El que Arjona este musicalizando de fondo me dió una pista, pero quiero todos los detalles para saber cómo proceder con él. ¿Tengo que ir buscando un sicario o con uno que le de una buena advertencia basta? - preguntó con el celular en la mano - ¡Qué exagerada! Te contaré todo lo que sucedió y luego decides - dijo sin poder parar de reír
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