Capítulo 7: El que no sabe lo que busca…

2055 Words
Travis Hoy no estoy de humor, la bolsa de valores empieza a derrumbarse y los inversores están nerviosos y después de perder el tiempo ayer esperando a la señorita Bellerose, no tengo muchas ganas de aguantar las tonterías de la pelirroja en el semáforo, a pesar de que se ha convertido en mi pasatiempo favorito. Anoche me acosté un poco tarde, intenté descubrir lo que hacía la chica del semáforo contra la puerta ventana de su terraza, entró de un momento a otro, deprisa y a pesar de que siguió vestida y estaba un poco más lejos, podía verla y podría jurar que estaba tocándose. Por lo que no pude dormir pensando en ella y en lo que hubiera dado por observar su cara mientras se daba placer y llegaba al orgasmo. Así que voy tarde y como no, casualmente la pelirroja también y vuelve a pegarse a mi coche, su música a todo volumen comienza a taladrar mi cabeza, soy el primero en el semáforo y como si un duendecito se apoderara de mí, no me muevo cuando este cambia a verde. Porque antes de que lo hiciera, la niña mimada ya estaba acelerando su auto ¡Cómo la detesto! Escucho el claxón de los otros autos y observo como ella pone la direccional para adelantarme, pero los otros le han tomado ventaja y no la han dejado seguir, sonrío mientras observo su cara frustrada por mi espejo retrovisor y el semáforo cambia a rojo. — ¿No piensas ser padre? — Mi madre me observa detenidamente. Desde que mi padre murió se cree la responsable de nuestra estabilidad emocional, el problema es que a ella nadie le gusta, lo he comprobado con mi hermano, quien le ha presentado dos chicas y ninguna ha sido de su agrado — ¿Cuándo vas a casarte? — Estamos en un restaurante con mi madre, como para que este día fuera menos estresante. — No tengo necesidad de correr — Le respondo y sonrío. Mi hermano me mira y mueve su cabeza negativamente. — Y tú, Nil, ¿Cuándo tendré el placer de conocer a la futura madre de tus hijos? — Nil observa hacia el infinito y su cara se ilumina. — En este momento madre — Me atraganto con la copa de vino ¿Qué diantres? ¿Nil va a casarse y no me lo dijo? — ¿En serio, querido? ¿Piensas casarte? — Nil se pone de pie y recibe entusiasmado a la chica que vimos ayer en el bar, pensé que solo estaba saliendo con ella, no que fueran tan en serio. Observo detenidamente a Nathalie y sé que no va a gustarle a mi madre, nadie le gusta, pero ella menos; lo sé porque lleva un sencillo vestido de verano y el cabello en una coleta, su maquillaje es casi que inexistente, pero a pesar de eso se ve fresca y hermosa ¡Lástima que no tenga una oportunidad con mi madre! — Hola querida. Dime ¿De dónde conoces a mi Nil? — mi hermano y yo nos miramos, él también sabe que no va a aceptarla, pero observo un brillo en sus ojos que no tenía con las otras, creo que siente algo especial por esta chica y podría jurar, que va a casarse con ella, sea lo que sea que piense mi madre. Acerco mi copa de vino blanco a mi boca y me preparo para disfrutar del despliegue de preguntas que mi madre va a hacerle a la pobre chica. Agradezco llegar a mi casa, el día ha sido una porquería y ver a mi hermano enfrentado a mi madre, no ha sido algo cómodo. Salgo directamente a la terraza y veo que la pelirroja irresponsable de mi vecina. Está recostada sobre una tumbona, tiene los ojos cerrados y uno de sus pies apoyado sobre la baranda, mientras su mano derecha se desliza por su cuerpo, se introduce entre su ropa y se detiene en su centro, trago con fuerza y siento como mi cuerpo se tensa. Puedo observar claramente el movimiento de su mano en forma circular ¿Se está tocando? Muevo la cabeza al comprobar que me he preguntado algo estúpido, por supuesto que lo está haciendo y ahora mueve su mano libre sobre sus senos, masajeándoselos y acariciándolos, su boca entre abierta me dan una señal del placer que está sintiendo. Cierro mis manos en la baranda de mi terraza con fuerza, mis pantalones empiezan a incomodarme y sé que pronto tendré un problema, lo que no entiendo es cómo esta chica puede hacerme sentir así de excitado; he visto porno, a mujeres dándose placer entre sí, frente a mí y solo para mí y no recuerdo haberme sentido de esta manera. — ¡Maldita su estampa! — Susurro, sin poder dejar de mirarla. Ahora, no solo va a causarme estrés en el semáforo, sino que tampoco voy a poder quitarme su imagen de la cabeza. Observo claramente sus gestos, pero no logro escucharla, la pelirroja abre los ojos y se muerde los labios y yo me siento como si hubiese sufrido una descarga eléctrica en un segundo, necesito una ducha urgente y de preferencia fría. Cierro los ojos intentando alejar la imagen de la chica de mi cabeza y, sin embargo, un segundo después los abro para comprobar que la chica ha dejado su mano estática ¿Qué hace? Porque estoy seguro de que todavía no ha terminado, su cabeza y la cascada de su cabello se mueven de un lugar a otro, está comprobando que nadie la ha visto ¡Lo siento, niña rica! ¡Yo sé tu secreto! Se levanta de la tumbona y entra apresurada a su apartamento ¡Maldita sea! Cierro un poco más mis manos contra la baranda hasta que mis nudillos empiezan a volverse blancos. Necesito calmarme, hace calor y será mejor para mi salud mental que tome una ducha. Me dirijo a mi habitación y me desvisto rápidamente, me meto en la ducha fría y apoyo mis manos contra la pared, dejando que el agua golpee mi cabeza y descienda por todo mi cuerpo, necesito relajarme, sin embargo, no logro quitarme la imagen de la chica dándose placer ¿En qué o en quien estaría pensando? Estoy seguro de que no era consciente de donde estaba hasta que se levantó avergonzada, lo que quiere decir que no es una exhibicionista. Tengo que dejar de pensar en ella o esto no va a funcionar, la imagen de sus labios entre abiertos y el movimiento de su cuerpo respondiendo al placer que se estaba dando, no permiten que mi cuerpo se relaje. — ¡Joder! — Llevo mi mano a mi pene y cierro los ojos, mientras en mi mente la cara de la chica llena de placer me llevan a tener el orgasmo más rápido de mi vida, es que ni cuando era adolescente me pasó algo así. Observo mi mano sosteniendo mi protuberancia que comienza a volver a su estado natural, mi cuerpo continúa estremeciéndose mientras el agua golpea con potencia sobre mí. Detesto a esa chica, nadie absolutamente nadie ha logrado descontrolarme de esta manera y no voy a permitir que siga sucediendo, saldré más temprano de casa, no creo que la princesita madrugue, vaya a donde vaya. Esto es inaudito, no puedo creer lo que estoy haciendo, durante dos días pude evitarla en el semáforo, pero no valió de nada, porque la terraza se volvió mi lugar favorito en las noches. Aunque lamentablemente solo puedo verla por unos segundos, sentada en su terraza con una taza en las manos o con una copa de vino y mirando hacia el mismo lugar fijamente, no sé lo que hace, pero tengo una idea. Por las expresiones de su cara y la forma como su mano se pasea vagamente por su cuerpo para luego marcharse apresurada, ahora estoy cien por ciento seguro de que está espiando a alguien, como yo he comenzado a espiarla a ella. Los últimos días han sido unos de los peores de mi vida, con la crisis de la banca que continúa, las especulaciones y todas las dudas que han surgido, no he tenido tiempo de nada. Llego a casa tarde y corro hacia la terraza para ver a la pelirroja del semáforo unos minutos antes de que se termine el vino o lo que sea que tome en esas tazas mientras observa hacia el mismo punto, para luego entrar a su apartamento y dejarme con ganas de más. Quise intentar descubrir lo que miraba, así que fui hasta su edificio y solo vi muchos conjuntos de apartamentos un poco más deteriorados y viejos, así que las posibilidades podrían ser muchas. Quise investigar un poco más, pero con la semana que he tenido, no ha habido tiempo para volver a pensar en eso. Cada noche, después de verla, así sean unos minutos, me veo en la obligación de tomar una ducha fría y después de varios días en las mismas, esto comienza a ser agotador; tendré que actuar, hacer algo para calmar estas ansias, algo como chocar su auto, obtener su número y luego follármela hasta sacarla de mi cabeza y de mi sistema; porque esto se está convirtiendo en una tortura y en este preciso momento, no puedo darme el lujo de distraerme pensando en todas las cosas que quiero hacerle a la vecina. — Devereux — Respondo al teléfono, sé que es mi hermano y sé que le jode que le responda de esta manera. “Idiota, no vayas a olvidarte de la reunión de mañana, la chica Bellerose va a presentar la propuesta” Había olvidado a la chica Bellerose, pensé en pedirle a mi secretaria que la buscara para tener una idea sobre ella, pero no tuve tiempo. — Ve tú solo, tengo muchas cosas que hacer — Tendré que levantarme mucho más temprano para que el día sea productivo, y no lo será, si pierdo tiempo en esa reunión y sé que mi hermano y yo vamos a perderlo, porque esa chica no tendrá nada medianamente interesante que mostrarnos. “Lo siento, hermano. Eres el asesor, es una de tus responsabilidades, además mamá me ha dicho que va a ir” Me quedo mirando hacia mi terraza, he llegado muy tarde y lo más seguro es que la chica ya no se encuentren en la suya ¿Qué hora es? — ¿y cuál es el motivo de su participación en esa reunión? — Nunca he tratado de entender el comportamiento de mi madre, es que no es lógico y no quiero perder mis energías intentando comprenderla, así que solo le hago creer que estoy en la misma página que ella. “Podría jurarte que tiene algo que ver con la señorita Bellerose” Yo también lo creo, estoy seguro de que mi madre espera que mi hermano se enamore perdidamente de la señorita Bellerose y que deje a su prometida. — Solo quieres que yo vaya para defenderte — Le digo y me acerco a la terraza, mi corazón se acelera al ver a la pelirroja sentada en su tumbona. “En realidad, me interesa mucho tu opinión sobre el trabajo de esta agencia, no quiero verme en un contrato con una agencia que no responda a nuestros estándares de calidad” Frunzo el ceño cuando observo como la pelirroja se levanta de su silla y entra a su casa, no se queda contra la puerta ventana, entra por completo y ya no puedo verla. “¿Me estás escuchando?” — Si, por supuesto y no te preocupes Nil, estaré mañana en la reunión — Me acerco a mi baranda e intento ver más allá de su ventana, pero evidentemente es muy complicado — Nos vemos mañana — Me despido de mi hermano y dejo mi teléfono en una mesa, vuelvo a mirar, intento descubrir que está haciendo ¿Habrá llegado alguien a su apartamento? ¿Un amante, tal vez? Esto no puede seguir así, tengo que follármela hasta sacarla de mi sistema, sé dónde vive, así que lo único que me falta, es forzar una forma de conocerla y luego llevarla a mi cama, hasta que me pida más. Estoy seguro de que después de eso, ni siquiera tendré ganas de mirar hacia su terraza.
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