Greco . Prepararme para recibir la marca no fue difícil, no le temo al dolor físico, no hay nada que me pueda aterrar, menos si viene de manos de Rocco, ya que es el quien va a colocar ese maldito sello sobre mi cuerpo. Aún con eso en mente recibir el hierro sobre mi espalda fue un tanto frustrante, las heridas ocasionadas por Santoro aún estaban recientes y el hierro fundiéndose con mi piel me daba una sensación sofocante, como si miles de espinas se clavaran una tras otra en cada grieta de mi espalda ya lesionada, sentí mi piel abrirse cómo si todo hubiese ocurrido en cámara lenta, siempre estuve acostumbrado al dolor, los métodos que Cassano utilizaba en nosotros cuando éramos jóvenes eran demaciado rudos e intensos, nos mostraba como es que sería si algún enemigo llegara a secuestra

