7:30 am, me tocan la puerta, una voz angelada que me dice que es hora de desayunar, me levanto y me coloque una bata para abrir y diviso una niña algo menor que yo, rubia de pelo por los hombros que va saltando de habitación en habitación llamando a todos, vaya que duro ti trabajo niña, son más de 2000 alumnos, cerré y me puse mí uniforme, peine mí cabello y maquille mí rostro, siempre marco bien mis ojos, pues el mejor atributo que tengo después de mí trasero, tengo un ojo de cada color, uno verde y otro gris, nadie sabe porque, es que no hay registro casi de mí nacimiento. Salgo de la habitación y sigo a la multitud que suponía yo iban a desayunar, el comedor no lo había conocido, era enorme, con miles de cosas para comer, magdalenas, yogurt, tocino y huevos revueltos, infinidades de frutas y cosas, esto era nuevo para mí, en mis anteriores orfanatos solo nos daban pan y agua, éramos muy dichosos si algunos días nos daban un vaso de leche. Tomé una bandeja y un plato y comencé a servirme todo lo que podía, me sentía un niño en una dulcería, esto era por lejos lo más parecido a un restaurante con bocadillo infinitos, busque una mesa alejada de todos y me senté para comenzar a comer, estaba muerta de hambre, pues anoche no cene, luego de un rato, apoya una bandeja con pocas cosas en ella y frente a ella se sienta Lucian.
-buenos día muñeca, sigues mojada?.- rio mientras bebía una limonada
-vete de aquí si no quieres que te estampe mí comida en tu fea cara.
-ayer no te pareció tan fea cariño, tu tranquila, si haces mérito en un tiempo considerable podrás comerte mí polla.- levanto su bandeja de la mesa, pasó su lengua por mí labio inferior y se fue, de nuevo quedé sorprendida y no reaccioné, jesús pensé en voz alta, este hombre me descolocaba y a la vez me hacía odiarlo pro tomarme de tonta, decidí de nuevo no darle importancia.
Terminamos de desayunar y por los parlantes anunciaban que todos los recién llegados y los grupo B debían asistir a una determinada aula en media hora, quien será el grupo B? ya lo sabré cuando llegué, pase antes por mí cuarto, tomé mí mochila y me dirigí a buscar el aula ya que no sabía dónde estaba, al fin la encontré, 5 minutos antes del horario vi a todos sentados así que entre silenciosa y me senté al fondo, observé a quienes eran mis compañeros y pude identificar a Mirage, con su melena pelirroja recogida y sus ojos rasgados habla con quien parecían ser sus amigas, dos mellizas idénticas que reían de todas las tonterías que ella decía, detrás de ella Alan, que misterio ese muchacho, pero que buenote estaba, será igual de patán que su primo? si así es prefiero mantenerme alejada, junto a el dos chicos que parecían escuchar atentamente lo que el contaba, de repente veo entrar a Lucian, rayos, otra vez este inútil aquí, me vio de lejos y se sonrió, se acercó a Mirage y Alan, los saludo y se dirigió a dónde yo estaba, rayos no, el lugar que quedaba junto a mí estaba vacío, era obvio que se sentaría aquí y efectivamente así fue
-te encuentro en todos lados, será una señal?.
-espero que no o vomitare.- contesté sin siquiera mirarlo.
- yo creo que no, pues ayer parecías disfrutar mucho lo que hice contigo.- tocó mí muslo por adentro y lo pellizcó con suavidad, no de nuevo pensé, no otra vez mí piel entumecida por este idiota pero no podía resistirme a sus brazos ni a su perfume que hacía que quiera quedarme dentro de el durante toda mí vida.
Una voz fuerte y gruesa me saca de mis pensamientos impuros, dirigí mí vista hacia el frente y vi al director, ese cincuentón también me atraía pero ya era muy mayor, entro con otro hombre al lado bastante más joven que el.
-buenos días, espero que todos hayan disfrutado su desayuno, para los nuevos que no me conocen, soy el director Adrian Lux y este es el profesor, Javier Lux.- otro familiar? pero aquí está toda su familia o que.
-buenos días alumnado, soy el profesor de historia del arte, muchos me conocen, así que seré breve para los nuevos
El profesor hablaba y yo casi no escuchaba lo que decía, de repente siento una mano que se mete por mí nalga y me aprietan con fuerza, miro de reojo y era Lucian, con su característica sonrisa pícara pero sin quitar la vista de en frente, metía su mano por dentro de mí, bajo su mano por mí clítoris y comenzó de nuevo a masturbarme, como me libraba de esto en medio de una clase con 30 alumnos y dos directivos en frente de mí, apreté mis piernas y el placer si intesificaba más.
-no pararé hasta que grites.- susurro Lucian y aumento su velocidad en mí clítoris, yo ya no podía más, mí silla era agua su mano se hundía y su movimiento era tan perfecto que no puedo
-aaaaaahhh.- solté un gritito y Lucian saco su mano, el profesor paro su discurso y se acercó hacía mí, comencé a tornarme bordo dela vergüenza y todos me miraban, incluso Mirage, que me miraba con tal desprecio que no entendía porque.
-pasa algo?.- el profesor me miró fijamente y no supe que contestar.
-nada, la he lastimado con la silla sin querer.- Lucian me salvó de una situacion vergonzosa de la que no podría salir, Javier miro con dudas a Lucian y pude ver con Lucian me guiñaba un ojo.
-buenos, como decía, soy exigente y no tolero ciertos comportamientos en clase.- mientras se alejaba, giro su cabeza hacia mí y Lucian con una mirada que escondía una clara advertencia. en eso sonó una chicharra, todos tomaron sus cosas y se fueron, yo espere que la mayoría se vaya así no notaba que la pierna nuevamente me chorreaba, por dios pero que tenía este hombre en las manos para dejarme asi? por detrás siento una nalgada que obligó a dar un salto y mire con enojo a Lucian, ya cansada de todo esto, lo acorrale con mí brazo en una esquina del salón.
-de que te vienes tonto?.- apreté su cuello con mí brazo, intentando que obstruyera un poco sus vías respiratorias, Lucian para no perder su puta costumbre rio.
-vaya vaya, la muñequita de enojo?- con sus brazos saco el mío, me tomo de la cintura y me sentó con las piernas abiertas sobre un pupitre y apoyo su pene en mí v****a.
-acaso quieres esto con tanto deseo hermosura?.- corrió mí ropa y de nuevo fregó su polla en mí clítoris, dejándome de nuevo totalmente exitada.
-si quieres esto, te espero hoy en la noche en el cuarto piso, el primer pasillo al fondo, la última puerta que parece antigua.- me soltó y se fue del aula dejándome sola y abierta de piernas sobre una mesa, una escena perfecta dónde si alguien me veía no tendría explicación alguna. Me acomode rápido y salí del aula, fui a mí habitación y antes de llegar escucho que alguien me llama.
-Genesis verdad?.- una vocesita de mujer me llamaba desde el fondo del pasillo y se acercaba, pude ver a una chica de mí estatura, pelo rojo fuego, claramente teñido, unos pechos exuberantes que desabotonaban a la fuerza la camisa y un cigarro en su mano.
-quien eres, por qué fumas aquí, estamos en un lugar cerrado.
-Soy Oceanía, te vi ayer y note que no te conocía, supuse que eres la "recién llegada" de la que tanto hablan en la mansión.- dio una pitada al cigarrillo de una manera tan sensual que guarde bien en mí memoria como lo hizo para usar esa táctica.
-pues hola, soy Génesis, a que debo tu llamado?.
-solo quiero charlar, no suelo hacer amistades pero creo que tiene un aura diferente, podríamos ser grandes amigas, me dejas entrar?.- abrió la puerta de mí dormitorio y entró sin esperar a que le diera autorización, se sentó en la cama dejando ver su tanga y en una nalga un tatuaje, el mismo tatuaje que tenían Alan y Mirage, rápidamente la observé para ver si repetía este tatuaje en algún otro lado y lo encontré muy escondido en su tobillo.
-pues ya que, que quieres?.
-conocerte nena, tu tranquila, estoy segura que nos llevaremos bien.
comenzamos a platicar y extrañamente si, me di cuenta que realmente podíamos tener una buena relación, una amiga en un lugar nuevo no sería nada malo, nunca tuve una en mis otros hogares. Después de un rato de platica, se hicieron caso las 12:30 del mediodia, por parlante anunciaban el almuerzo.
-vamos almorzar y seguimos platicando.- Oceanía se levantó sexy de mí cama dejando ver su tatuaje en la nalga, acomodó su pollera y salimos. El almuerzo era espectacular, mejor que el desayuno, filetes de todo tipo de animales, aves, patatas y demás delicias, Oceabia pudo notar que nunca había tenido este tipo de comidas y me acompaño a comer, mientras ella solo comía una manzana con una botella de agua.
-puedo hacerte una pregunta?.- miro a Oceanía mientras me comía mí filete, Oceanía ríe y asiente con la cabeza.
-que hay en el cuarto piso, en el primer pasillo al fondo, la última puerta?.
Oceanía instantaneamente cambia su rostro.
-que quieres con esa puerta?
-mera curiosidad.
-no puedo decirte, debes averiguarlo tu.- Oceanía se levantó de la mesa, beso mí mejilla casi llegando a mí labio y se fue dejando ver nuevamente el tatuaje de su nalga y yo solo me decidí a conocer ese lugar.