Salgo de la oficina con lágrimas, tratando de contener el dolor que siento en mi corazón. Me siento como si estuviera caminando sobre vidrios rotos, cada paso que doy es un recordatorio de lo que pasó con Cael. No puedo creer que no me recuerde, que no sepa quién soy. Me siento como una extraña en mi propia vida. Mientras camino, siento que mi mente está en guerra con mi corazón. Mi mente me dice que debo olvidarlo, que debo seguir adelante con mi vida. Pero mi corazón me dice que lo amo, que lo extraño. No sé qué hacer, no sé cómo sentirme. Llego a casa y Madeline me espera en la puerta con una sonrisa en el rostro. Pero cuando me ve, su sonrisa se desvanece. —Val, ¿qué pasa? —me pregunta, preocupada. Me acerco a ella y me abraza. Siento que estoy a punto de derrumbarme, que estoy a

