EL PINO Allá en el bosque había un pino muy bello, que estaba en buen sitio, de modo que los rayos del sol podían llegar a él y tenía aire fresco en abundancia y alrededor crecían muchos camaradas mayores que él, pinos y abetos. Pero este joven pino no quería más que crecer y crecer; no pensaba en los espléndidos rayos del sol, ni en el aire fresco, ni hacía caso de los niños que pasaban por allí charlando cada vez que salían al bosque a coger fresas y frambuesas. Muchas veces volvían con una cestita llena o con fresas ensartadas en pajas. Sentábanse entonces junto al arbolito y decían: -¡Qué chiquito y qué mono es! Esto no le agradaba al arbolito de ninguna manera. Al año siguiente estaba ya bastante más alto, y al siguiente había crecido otro tanto. A los pinos se les conocen

