“No ser amado es una simple desventura; la verdadera desgracia es no saber amar.” Albert Camus Llegamos temprano, por lo que aprovechamos a leer un poco en el salón antes de la prueba. Escuché risas que venían de fuera pero no quise prestar atención, estaba con la nariz metida en mis apuntes pero de nuevo sentí esa bendita corriente eléctrica en mi muñeca justo como el día que conocí a Max, Adriana entró hablando y riendo con alguien, me llevé la mano hasta la muñeca y la revisé, noté que ya no era rosa como siempre ahora había adoptado un tono café. -¿En serio?, ¡no te creo! –Dijo entre risas. -De verdad, soy bastante clásico –Contestó aquella voz… un frío golpeó mi estómago, esa voz, ese acento, ¿sería posible?, no, no puede ser, ¿Estaría él con ella? ¿Precisamente con ell

