Capítulo 11Preocupaciones Magda estaba cansadísima. La noche anterior no había pegado ojo pensando una y otra vez en Jess y en el beso que le había dado poco antes de salir huyendo como una cobarde. Sí, solo había sido un beso en la mejilla, pero para ella era un gran paso hacia adelante. Fue de inmediato a comprobar el teléfono y se encontró con los dos mensajes de siempre: uno de buenas noches y otro de buenos días. Le respondió que le deseaba un buen día y se centró en sus habituales tareas matutinas, para después ir a la tienda. Mark se percató de inmediato de su estado de ánimo. —¿Me equivoco o alguien está de buen humor esta mañana? —Ayer por la noche salí con Jess. Lo pasamos bien… —Las orejas se le pusieron rojas como un tomate—. Genial. Mark notó el bochorno de Magda y deci

