Capítulo 14Hallazgos —¡Annika, para! —Todos se giraron hacia Magda, que mientras tanto se había puesto de pie. Cuando alzó la cabeza, todos vieron que sus ojos se habían vuelto completamente negros; el blanco de la esclerótica o el verde del iris habían desaparecido, solo había n***o, y la voz que salió de su boca fue la de Mori—. No te atrevas a hacerle daño, ¿me has entendido? —Annika la miró con la boca abierta, al igual que Terence y Sante, que entretanto se habían unido al resto—. No pagues con ella lo que creas que yo te haya podido hacer. Ella solo es un intermediario. —¡Cómo te atreves, Mori! Te fuiste, me dejaste sola y ahora vienes aquí a decirme cómo he de comportarme. Las lágrimas le surcaban las mejillas. —Lamento todo lo sucedido, créeme, no fue mi intención marcharme así

