Capítulo 16Revelaciones —¿Te apetece acompañarme al refugio? Magda estaba limpiando la cocina tras el copioso desayuno que Jess había preparado. —Claro, te acompaño con mucho gusto, y después te llevo a mi casa. Por la tarde estoy de guardia, pero habrá alguien en casa, así no estarás sola... El ángel caído parecía entristecido por tener que separarse de ella. —Preferiría volver a mi casa, no necesito niñera, de verdad. —Venga, Magda, ¿me harías el favor? Así no estaré tan preocupado. —Está bien, si así te quedas más tranquilo, iré a tu casa. ¿Cómo podía decirle que no si la miraba con esos ojos de perrito enamorado? —Gracias —le dijo con una resplandeciente sonrisa—. ¿Sabes? Estoy tan feliz. Te quiero de toda la vida y no esperaba nada más que una tortura continua por mis sentim

