MATTIA Estrellé mi boca con la de Nikki, el sabor dulce de sus labios invadió todos mis sentidos, su pequeño cuerpo sexy vestido con ese jodido vestido que tenia mis pelotas llenas. Mi polla mas dura que le hierro, y mi sangre corriendo en una sola dirección. No voy a negar que se me hinchó el pecho y me ego subió a niveles estratosféricos cuando se puso el vestido, pero también me dio celos y mi instinto posesivo se apoderó de mi cuando vi que todos los hijos de perra miraban a mi mujer. La estaban mirando, se la comían con los ojos, pesando en la manera de poder estar con ella, hacerle todo lo que yo me muero por hacer. Mis manos viajaron hasta su pequeña cintura, la posesividad me reclamó, sabiendo que ella lo usó solo para mi, sabiendo que ninguna otra persona sabría como se siente

