NIKKI Estoy corriendo por un pasillo interminable, las paredes parecen acercarse, asfixiándome con cada paso. Siento cómo el eco de mis pisadas es acompañado por otros, más pesados, más cercanos. Me están persiguiendo. Necesito escapar, necesito salir de este maldito lugar. Necesito llegar a él. "No siempre viene alguien a salvarte." Esa maldita frase no deja de resonar en mi mente. Pero yo puedo. Yo siempre he podido. —Vamos, puta, ¿Dónde te has metido? — Una voz rugiente se cuela en mis oídos, retumbando desde algún lugar incierto. Mi cuerpo se tensa, mis músculos duelen, pero acelero. Acelero porque el miedo es mi combustible, y aunque cada fibra de mi ser grita por detenerse, no puedo. El pasillo, sin embargo, se alarga cruelmente, como si quisiera tragarse mi voluntad. Las heridas

