MATTIA Me le devoro la boca de mi mujer. Estoy tan duro que siento que puedo partir algo de lo duro que estoy. La muy provocadora ha esta moliendo su rico y apretado coño contra mi polla. Tentándome, provocándome, haciendo que todo mi auto control se vaya por el caño. Ella es el cielo para mí, si es que eso de verdad existe. Es mi paraíso, es mi redención. Sus jugos son como el agua bendita que lava cada uno de mis pecados, y su coño es la poso donde me quiero sumergir. Le tomo el culo entre mis manos y comienzo a rodarlo por toda mi longitud. Me trago cada uno de sus suaves gemidos. Estoy tan sumido en el cuerpo de ella que no presto atención a nada de lo que hay a mi alrededor. No voy a negar que me encantó cuando me preguntó si Kali me gustaba. Joder, esa mocosa solo me irrita, pero

