NIKKI Mi cuerpo vibra, cada célula arde por el deseo que siento por él. Las estrellas en mi visión se mezclan con la creciente ola de placer que se va formando en lo profundo de mi abdomen, retorciéndose, empujando, hasta que siento que no puedo aguantar más. Estoy al borde, balanceándome peligrosamente cerca de un orgasmo que promete romperme en pedazos. —No te vengas todavía —ordena, con esa voz gruesa que me hace temblar. —No puedo... —balbuceo, pero sus palabras, su control, me tienen cautiva. Cada embestida me lleva más cerca del borde. —Puedes. —Aprieta mi cuello con un toque firme, enviando una mezcla de deseo y desesperación por todo mi cuerpo—. Solo cuando te lo diga, ¿entiendes? Asiento como puedo, perdido en el abismo de placer que él me provoca. Me estoy desmoronando, cada

