NIKKI Dios, me estoy quemando viva, aunque mi carne estaba fría, mis pezones se asoman por el frío del aire. Me siento drogada, borracha, mareada y débil. La adrenalina corre por mi cuerpo, haciendo que mis manos tiemblen. No puedo comprender la realidad de la situación. Solo sé que no quiero que termine. -¿Entonces? – Pregunté un poco mas ansiosa. Necesitaba que me dijera que sí, que podía montarle esa enorme polla. Había logrado resistir mamársela, pero todavía no estaba preparada para tenerlo encima de mi cuerpo por mas que lo deseara, las cicatrices aun no están del todo sanada, aun tengo pesadillas, demonios que me persiguen. -No puedo negarte nada, Nena – Tomo mi rostro entre sus manos. La forma en que me miraba gritaba "Mía", y no quiero nada más que a este hombre alfa para pos

