—Y eso fue lo que pasó hoy, las pesadillas, las voces, las alucinaciones —relató Cris con la voz apagada a su amigo psiquiatra. —Creo que es necesario subir la dosis, no quisiera hacerlo, pero te ves demasiado tenso y nervioso, ¿has pensado internarte? Cris se puso de pie, caminó de un lado a otro por el consultorio de su amigo. —Lo he pensado, créeme que sí, pero mi novia está embarazada, faltan tres meses para que nazca el bebé, no quiero dejarla sola. El médico soltó un suspiro. —Le haces más daño estando a su lado en esas condiciones, en cambio, en el psiquiátrico, recibirás la atención adecuada y los medicamentos para el tratamiento, te prometo que saldrás en dos meses, antes que el bebé nazca, piénsalo. Cris no contestó nada, era una decisión difícil, además iba a necesita

