Me levanto tan pronto escucho la voz de Olivia. Cierra la puerta detrás de ella al entrar al despacho y recarga un hombro en la puerta. - No lo creo – respondo a su pregunta. Ella arquea una ceja perfectamente depilada. Posee una belleza etérea con su cabello marrón, ojos verdes y cuerpo escultural que contrastan con mi cabello rubio, ojos azules y escaso metro sesenta. Entrecierra los ojos en mi dirección, no muy convencida. - Creo que estás mintiendo, después del lamentable y patético esfuerzo que hiciste para hacer que Duncan se fijara en ti creo que es tu dignidad lo que perdiste de forma irremediable. Sonrió de forma tensa. Siempre supe que era una mujer descarada, pero jamás imaginé que tanto. - No creo que tú precisamente debas hablar sobre dignidad cuando tu amante decidi

