Al fallecer Arianna, no solo la vida de César dio un giro que aunque esperado, profundizó aún más en la amargura que lo ha venido acompañando desde que comenzó a vivir la pesadilla de enfrentarse a la enfermedad que la apartó de su lado; también Fabiana se sintió pérdida por la responsabilidad tan grande que asumió y de la cual no puede deshacerse con una simple renuncia. En su vientre lleva una vida, el bebé que en palabras de Arianna le dará a César Augusto la felicidad que tanto necesita para sobrellevar su partida, el bebé que le permitirá tomar posesión del lugar que se merece en su familia; sin embargo, aún es pronto para decirle que no está tan solo como piensa que él ha de creer. Arianna aun en medio de su lucha, agonizando como se encontraba, hasta el último momento pensó en él.

