Finalizado el acto de la declaración de Angélica y Ramiro, Fabiana se quedó sentada en la misma silla dónde lleva rato. se siente extraña al ver cuanta maldad puede albergar el corazón de una persona. siente lastima por Cesar y ahora por Isaac al tener que convivir con ja. mujer tan carente de valores como Angélica, su propia madre. —Señorita Madriz —El delegado llama su atención—. ¿Vino a verme por algo e. particular? —Le inquierr este mirándola fijamente. —Ah, sí, sí delegado —Afima Fabiana—. Necesito salir de la ciudad. —No puede alejarse basta que termine el juicio, mañana presentaremos a la señora Useche y a Delgado ante el juzgado —Me informa el delegado—. Solo cuando acabe el juicio se puede ir a dónde usted desee. A nadie más que a usted y al abogado les i Teresa que se haga j

