Pasado un cuarto de hora, en la sala que el delegado dispuso para tomarle declaración a angélica y luego a Ramiro, ya preparados, Angélica sentada a una distancia prudencial del delegado y del escribiente, pero al lado del defensor público que fue solicitado para que la asistiera en este acto, no hace sino ver al frente pensativa. En su mente no hace sino buscar el momento en el que todo se le torció de esta manera. No comprende qué pudo suceder para verse ahora sentada allí, en el lugar al que nunca imaginó llegar. Tantos años de haber hecho todo lo que quiso para ser la mujer en la que siempre quiso convertirse, sin imaginar que solo cuando estaba a punto de dar el paso crucial por una mujer, o mejor dicho, dos, se le trastocó todo. —Señora Useche —El delegado llama la atención de Ang

