Una semana después, ya un mes y medio para Fabiana, por fin se anima a llamar a su hermana. El tiempo que ha pasado el ha ayudado a recuperarse física e internamente. Acepta que con el simple hecho de proponérselo no va a arrancar a César y a Isaac de su corazón, ambos se convirtieron en sentimiento para ella, y como tales no le será fácil desaparecerlos. Por tal razón aceptó que solo con el paso del tiempo logrará vivir y sobrellevar el día a día. Al aceptar esto, también tomó una decisión definitiva y por eso mismo decidió finalmente llamar a Fiorella. Es de mañana y se encuentra sentada en el restaurante del hotel que viene ocupando desde su llegada, es su último desayuno allí. Debe volver a la habitación a embalar las pocas pertenencias que tiene allí. —¿Segura que solo quieres eso?

