—Bu…, buenas tardes —Saluda Fabiana al llegar a la recepción del despacho del director del hospital. Sentados en las sillas dispuestas para los visitantes al frente de la secretaría, se encuentran el doctor Méndez y el Licenciado Useche. De solo verlo, sin comprenderlo su corazón comenzó a latir con rapidez. De manera repentina comenzó a sentir un susto extraño. —Licenciada Madriz —El doctor Méndez la recibe con su acostumbrada sonrisa—, buenas tardes, vengan —Los llama a ella y al abogado quien como se ha hecho natural cuando se trata de Fabiana, o así ella lo ve, no respondió su saludo. Siguió al doctor hasta el interior de su oficina, y allí tomó asiento en donde este le indicó. La necesidad de encontrar algo que le diera estabilidad la obligó a sentarse en seguida. —Iré a resolver

