Dada la insistencia de la esposa del abogado Useche, Fabiana tres días después, aun sin haber llegado a un acuerdo con él, por instrucciones del doctor Méndez, tuvo que trasladarse a la residencia del abogado en compañía de un equipo médico para suministrarle el tratamiento, todo porque Arianna se niega a abandonar su casa, y caprichosamente exigió que fuese ella la que la atendiera. —Buenas tardes señora Useche —La saluda Fabiana luego de entrar a la habitación de Arianna. Es tanto el lujo que hay alrededor, que Fabiana quedó fascinada con la decoración, se perdió entre los detalles de los espacios que recorrió en compañía de una señora que se identificó como Amalia, el ama de llaves. —Hola, Fabiana —Le responde Arianna dejándole ver lo mal que se siente, la palidez de su rostro es al

