—Nena, cálmate. —Se ríe mientras continúa tocando y rozando su m*****o contra mí. —Solo necesito que lo digas. —Estoy de acuerdo, ¿vale? —Introduce otro dedo—. Fóllame sin nada, pero ¡fóllame ahora, Jacob! —Él se ríe, gira mi cara y me besa salvajemente mientras se introduce con fuerza dentro de mí. —Con gusto, hermosa. —En la primera estocada me deja sin respiración y tengo que agarrarme de las sábanas. Jacob se inclina y levanta mi pierna, hace palanca sobre sus caderas y siento su m*****o embestir de nuevo y salir, adentro, afuera, adentro, afuera; con su mano derecha sostiene mi pecho y mi cuerpo sube y baja sobre su polla, mi cabeza descansa por segundos en su cuello y cuando las sensaciones me sobrepasan, la dejo caer e intento encontrar una bocanada de aire. Jacob agarra con su

