El tío de Fillip parecía ser un hombre bueno y agradable, tenía uma apariencia noble y gentil y su hijo era un muchacho muy agradable y apuesto, algo que Margeritt notó de inmediato.
Eso no pasó desapercibido para el padre del muchacho que acercándose a él le susurró al oído: Esa es la puerta, entra despacio y estaremos un paso más cerca de la corona..
El mensaje era muy claro, pero al primo de Fillip la mujer que le gustaba era Andreina, no su adolescente hermana, pero la chica no se casaba con su primo Fillip sin amor, ella estaba muy enamorada de su primo y para romper esa unión debía pasar tiempo y muchos acontecimientos.
Algo que él estaba dispuesto a esperar.
¡Por una mujer como tú Andreina hermosa, estaría dispuesto a esperar una vida entera!
Todos desconocían que el primo de Fillip disfrutaba de las aventuras y que lo hacía a escondidas de todos.
Así conoció a muchas mujeres que guardaban silencio porque algunas eran casadas y otras servían a su tía la reina.
Era un seductor y le gustaba el juego peligroso y oculto.
La pequeña Margeritt sería una diversión que podría causarle aburrimiento por su carácter infantil. Su padre lo insitaba a conquistar a la chiquilla pero a él le preocupaba que se lo comentara a su hermana Andreina y eso le impidiera tener con ella algo en el futuro.
Lo pensó mucho y se preguntaba si debía hacerlo o no.
Y mientras lo pensaba encuentro un agujero en el que cabían sus planes a la perfección.
Su majestad Andreina, es un grato placer saludarla. Creo que su belleza eclipsa a la belleza de las flores, y como no hacerlo si la mirada enamorada de una mujer la hace lucir aún más bella...
Gracias, usted es muy gentil...
Oh no, creame cuando le digo que no es gentileza, si no verdad pura...
Pero no quiero importunarle con mi presencia, solo quise saludarla y presentarle mis respetos, mi primo es muy afortunado al tener a una mujer tan hermosa como usted como prometida...
Debería estar a su lado disfrutando de su compañía y dejar sus acostumbrados entrenamientos para después...
Pero así es mi primo, un poco lento y ciego para no notar lo importante frente a él...
Tendrá que tenerle paciencia su majestad, Fillip olvida con facilidad y se pierde en sus pensamientos y se convierte en algo egoísta algunas veces pensando solo en él...
Pero para su fortuna su amor por él lo ayudará a comprender cuando la olvide y se ocupe en lo suyo...
Yo no la dejaría sola tanto tiempo, me ocuparía de poner flores en su cabello y de celar al viento porque se atreve a tocar su bellísima piel y su precioso cabello...
¡Disculpe su majestad, me dejé llevar!
¡Mil disculpas!
Agachando su cabeza le hacía una reverencia a Andreina en señal de arrepentimiento. Andreina lo miró y dijo: No se sienta mal por lo que ha dicho, le agradezco que me lo hiciera saber, así tomaré mis previsiones en mi relación con el príncipe Fullip...
Gracias por su nobleza, y espero que mi primo Fillip sepa valorar su hermoso corazón...
La mirada del muchacho sacudió a Andreina, había algo en esa mirada que le hizo pensar en un sentimiento prohibido y entendiendo bajo su mirada y movio su cabeza en otra dirección.
¡Perdón!
Dijo el muchacho y eso hizo a Andreina mirar hacia él.
¿Porque pide perdón sino ha hecho nada malo?
Su majestad debe perdonarme, porque mi corazón late desbocado y se por quién...
Andreina no quiso preguntar, la respuesta era obvia, así que el primo de Fillip dijo: ¡Me retiro!
No quiero importarle más con mi presencia, le deseo toda la felicidad con mi primo Fillip y ....
Mirando a los ojos a Andreina concluyó: ¡Envidio su suerte!
Inclinandose el guapo muchacho se fue.
Andreina lo miró alejarse, el muchacho se veía triste, algo deprimido y siendo Andreina de corazón tan noble se sintió apenada por él.
Seguio paseando por el jardín esperando a su prometido el príncipe Fillip, cuando lo escuchó reirse se dirigió hacía dónde se escuchaba su risa y miró a su amado Fillip abrazando a una mujer.
¡Si no te proteges mejor la próxima vez te cortaré la oreja!
¡Escucha a mi esposa, si ella te lo dice es verdad joven príncipe!
¡Lo haré lo juro!
O tu esposa terminará matandome en un entrenamiento...
Los tres se reían y la mujer salió de los brazos de Fillip y abrazando a su marido lo besó. Al parecer la pareja eran los dos entrenadores del príncipe y también sus amigos.
Pero Fillip se veía tan divertido que parecía haberse olvidado de su prometida. Las palabras del primo de Fillip sonaron en la cabeza de Andreina y muy triste miró a su amado Fillip irse con sus amigos sin mirar hacia donde estaba ella.
¡Egoísta!
Andreina lo dejo salir de su boca sin pensar. Luego se marchó rápidamente y pidió un caballo, Andreina amaba cabalgar cuando estaba molesta, así fue como conoció a Fillip, cabalgando molesta pensando en su matrimonio arreglado.
Ahora su cabeza estaba llena de ideas y no le gustaba lo que estaba pensando.
¡Su majestad, espere!
Un joven la llamaba, acercándose a ella le dijo: ¡Permítame acompañarla!
No es seguro que cabalgue sola, usted es la prometida del príncipe y no es seguro para usted...
Se lo agradezco, pero quisiera estar sola...
Esta bien, pero yo la cuidaré cabalgando detrás, ¡no la dejaré sola!
El muchacho lanzaba dardos al corazón de Andreina que se hallaba molesta y desilusionada.
Ella cabalgaba sin mirar atrás cuando de pronto salió a su encuentro un tercer caballo con un jinete elegante y muy guapo con una flor en su mano.
¿Recuerdas que te di una semejante a esta? Cuando la vi en el campo la fui a recoger para traerla a ti y pedirte perdón mi amor....
Perdóname Andreina, tengo una rutina diaria en mi vida como príncipe que debo cumplir y por eso le pedí a mis entrenadores, son mis grandes amigos, los conozco desde niño y fui el padrino en su boda...
¡Te los presentaré, les he hablado de lo mucho que te amo y quiero que los conozcas!
¡Mi amor, perdóname por dejarte sola tanto tiempo, te aseguro que ni un segundo deje de pensar en ti y en mi deseo de estar contigo!
Por pensar tanto en ti mi entrenadora por poco y me corta la oreja...
Fillip empezó a reír recordando el momento y Andreina se sintió tan feliz de escucharlo hablarle de que siempre la tuvo en sus pensamientos que acercándose a él besó sus labios.
¡Te amo mucho Fillip!
¡Y yo a ti Andreina, te amo más que a mi vida!
La mano del príncipe tomó la cintura de Andreina y con fuerza la subió a su caballo y estando juntos en su caballo lq abrazo y besando su mejilla le dijo al oído: Te llevaré a mi lugar favorito, al lugar dónde me escondía para pensar en ti...
Primo, llevate de vuelta el caballo de Andreina a los establos y gracias por proteger a mi futura esposa...
El muchacho inclinó su cabeza asintiendo mientras por dentro le deseaba la muerte a su primo deseando que Andreina estuviera en sus brazos y en su caballo.
¡Eres ub idiota Fillip, yo la llevaría debajo de los enrebros y allí la haría mi mujer!
Cabalgando furioso de regreso a los establos maldecia a su primo el príncipe Fillip imaginando lo que le haría a Andreina si estuviera a solas con ella.
Cuando llegó a los establos dejó a los caballos con los mozos y caminaba muy molesto cuando una jovencita quién lo miraba coqueta le sonreía al verlo caminar hacia ella.
¡Sino te tengo a ti Andreina, me sacaré las ganas de ti con tu ingenua hermanita!
Margeritt no se imaginaba lo que llevaba en su cabeza el guapo primo de Fillip, pero siendo tan inquieta no le sería difícil convencerla de lo que quería.
El muchacho logró en unos minutos que la chiquilla abandonara su virtud en un cuarto lleno de paja fresca para los caballos.
Margeritt fue un objeto de placer para un hombre que a la que deseaba era a su hermana Andreina.
De hecho cuando estaba dentro de ella repetía en su cabeza el nombre de la prometida de su primo y hallandose satisfecho dejó a la chiquilla tendida en la paja fresca con de dolor.
El momento no había sido agradable para la chiquilla y lo que había imaginado no había sucedido.
¡Te prometo Margeritt que nuestra segunda vez será exquisita para ti, ahora ve y bañate, te aseguro que te sentirás mejor!
Abrazó a la chiquilla y la besó haciéndole olvidar que tenía dolor.
¡Vez hermosa, ya no te duele, porque yo se como curarte!
Besaba a Margeritt tantas veces que las muchachita olvidó que le dolía y cayó de nuevo con él.
Entre más lo hagamos menos te dolerá, Margeritt, tú me perteneces ahora...
¡Sí, y estaré siempre para ti!
Eso me alegra, porque me servirás muy a menudo...
¡Cuando quieras!
La chiquilla estaba presa en una trampa que desconocía y donde se volvería un peón para el plan del muchacho y su malvado padre.