El rey Frederick había decidido poner a su familia por encima de todo lo demás y en su reino todos aplaudían su decisión. Y en los alrededores del palacio la gente del reino esperaba ansiosa la noticia del nacimiento del heredero real. No les importaba si el bebé era una niña o el varón que heredaría el trono de Concordia, lo que más les interesaba a todos era que el bebé naciera bien y que la joven y valiente reina estuviera bien de salud. Los minutos pasaban y se romoraba entre la gente las noticias que salían del palacio. Se decía que el rey Frederick no se apartaba del lado de su esposa la reina Margeritt que sufría un poco con el parto, al parecer el nacimiento del bebé le estaba dando problemas. A todos los que esperaban fuera del palacio como a las personas que estaban dentro del

