Eres tú

1339 Words
Mientras el príncipe Fillip huia de su corazón atormentado tratando de acallar sus latidos que le recordaban su amor por aquella hermosa muchacha, la princesa Andreina se sentía más nerviosa con la cercanía al Palacio Real de los reyes de Asterbark y ante la idea de su matrimonio con el príncipe Fillip. Cuando ya divisaban el Palacio, Andreina le pidió a sus padres unos minutos a solas para tranquilizar sus nervios. Esta bien hija.. Dijo su padre Toma el carruaje pequeño y pasea por el bosque unos instantes y vuelve pronto para que todos entremos como familia para ser recibidos por sus majestades... ¡Gracias papá! Necesito unos instantes para calmarme, regresare en unos minutos te lo prometo... Saliendo del carruaje real, la princesa Andreina subió a uno más pequeño y se alejó por el bosque respirando profundamente para ahogar sus lágrimas. Miraba los árboles frondosos y grandes y a los pájaros volar entre sus ramas y deseaba su libertad. ¡Si tuviera sus alas volaria muy lejos de aquí y surcaria los cielos hasta encontrarlo, y le entregaría mi corazón al confesarle mi amor por él! Decía la princesa pensando en aquel extraño que se había robado su corazón. Y cuando sus ojos miraban hacía el cielo envidiando la libertad de las aves, el cochero detuvo el carruaje extrañando a la princesa que se percató de que la miraban. Aquel hombre alto de cabello oscuro y de ojos cafés, la contemplaba asombrado como si estuviera teniendo una visión. Cómo si lo que veía era un sueño. Ante él estaba una hermosa mujer de cabello dorado, su larga cabellera brillaba con los rayos del sol que se asomaban entre las ramas de los árboles del bosque. Sus ojos azules lo miraban asombrada al hallarlo allí y sus labios rojos se abrieron aunque no pronunciaron palabra. No podía creer que lo que veía fuera verdad. Sin esperar a que ella dijera algo y que aquella visión desapareciera de delante de él, el príncipe Fillip subió a aquel carruaje y tomando entre sus manos el rostro de la muchacha se adueñó de sus labios y la besó profundamente. Sus bocas se unieron como un lazo eterno que dulcemente emanaba miel de la que bebían ambas almas sedientas de amor, no hubo palabras solo besos y caricias y no habrían salido de aquel Valle de ilusión si una voz no hubiese gritado: Su Alteza, ¿Dónde está? Debe volver.. Albert separó sus labios de los de ella y acariciando su mejilla la besó de nuevo y tristemente bajo del carruaje sin mirar atrás. Andreina lo vio perderse entre los árboles sin comprender si aquel precioso momento había sido un sueño o había sido real. De vuelta con sus padres el príncipe Fillip se sintió agradeció de haber vivido aquel precioso momento y tomando fuerzas se dispuso a cumplir con su destino. Entrando en el Palacio los reyes Nicolás y su esposa la reina Anatoya y sus hijas la princesa Margeritt y la princesa Andreina fueron recibidos por sus majestades el rey Hernaldo y su esposa , pero Fillip para enojo de su padre el rey, aún no había llegado del bosque. Al entrar el príncipe al salón donde lo estaban esperando los Reyes y su prometida, Fillip logró ver a la hija menor de los reyes y creyó que su prometida era ella, caminando hacia ellos se disculpó y se dispuso a cumplir con su deber. Fillip, tu prometida, Andreina .. Señaló su padre presenrandole a su futura esposa Al ver de quién se trataba, una enorme sonrisa se dibujo en los labios del príncipe Fillip y sin medirse en lo que hacía la tomó de la cintura y levantándola del piso unos centímetros la hizo girar riendo feliz y repitiendo ¡Te amo Andreina! Y sí quiero ser tu esposo.. Ella lo escuchaba mientras sus brazos rodeaban su cuello y respondiendole dijo: Acepto tu amor y también quiero ser tu esposa mi amado Fillip.... Ninguno de los presentes entendía nada de lo que pasaba, sólo contemplaban a los muchachos besarse delante de ellos sin comprender que estaba pasando o dónde se habían conocido sus hijos.. Pero al príncipe Fillip no le importó que ni sus padres ni los de Andreina estuvieran presentes lo único que deseaba era decirle a su ángel del que ahora sabía su nombre, que él la amaba. Los reyes los miraban sorprendidos y Margeritt sonreía feliz por su hermana Andreina. Margeritt sabía que su hermana Andreina sufría mucho y cuando la escuchaba suspirar con tristeza sospechaba que en el viaje que su hermana había hecho al campo había conocido a un chico lindo que le había robado el corazón. Y ahora que la veía besarse con el príncipe Fillip comprendía que el chico que su hermana Andreina había conocido era el príncipe Fillip. Y eso le parecía divertido y muy romántico. Margeritt sonreía contenta y sus padres los miraban asombrados. Mientras que la madre del príncipe Fillip sonreía comprendiendo que por la chica que su hijo sufría, era nada más y nada menos que su prometida la princesa Andreina. El rey Hernaldo padre de Fillip deseaba que su hijo dejara de acariciar y besar a la muchacha, pero su hijo parecía trasladado a otro mundo porqué no parecía estar consciente de lo que estaba haciendo. ¡Andreina mi amor ven conmigo! Quiero mostrarte dónde te confesé mi amor... Fue cerca de dónde nos vimos y te bese... Pero quiero que ese lugar dónde sufrí mu pena sea testigo de mi felicidad... La princesa Andreina sonreía y su rostro resplandecia de felicidad y asintiendo con su cabeza se marchó de la mano de su prometido el príncipe Fillip, dejando a sus padres confundidos y sin habla. Mientras los dos enamorados salían del Palacio, el rey Hernaldo dijo: ¡No comprendo que pasa! El rey Nicolás secundó : ¡Yo tampoco comprendo que sucede! Al escucharlos Margeritt dijo: ¿Cómo no lo pueden entender? ¡Ellos ya se conocían! ¿Cómo? ¿Cuándo? Dijeron a coro los dos reyes ¡En verdad ustedes son lentos! Dijo la reina madre del príncipe Fillip. ¡Fue en su viaje al campo! Después de ir allí Fillip cambió y me supongo que Andreina también lo hizo, ¿no es así cariño? Le preguntó la reina madre a la princesa Margeritt ¡Así es su Alteza! Respondió la jovencita ¡Lo ven! Margeritt lo comprendió al igual que yo... Nuestro Fillip conoció a su prometida en el campo sin saber que era ella y Andreina conoció a su prometido sin saber que era nuestro Fillip y se enamoraron... Por eso Fillip parecía querer huir y me imagino que Andreina deseaba lo mismo... ¡Sí, y hubiera visto su cara su Alteza, parecía venir a un funeral, jaja! ¡Margeritt! La reprendió su madre la reina Anatoya Oh déjala querida, ella dice la verdad... Sí hubieras visto a mi hijo Margeritt, parecía que sus pies estaban llenos de hormigas, ¡no podía quedarse quieto... Y cuando su padre le preguntó si quería salir huyendo por la puerta del Palacio le dijo que sí... Fillip ni siquiera pensó su respuesta, solo dejó salir de su corazón lo que sentía... Ahora mi hijo Fillip está feliz con su amada y nosotros debemos celebrar que se aman y se van a casar enamorados... Así qué dejemos a los enamorados besarse en el bosque y nosotros disfrutaremos de la bienvenida... ¡Vengan! Vengan por aquí, Margeritt cariño de seguro tú amas lo dulce como yo... Hice preparar unos pastelillos y unos postres que tw van a encantar... La reina madre del príncipe Fillip llevaba abrazada de sus hombros a la jovencita mientras la princesa Margeritt le comentaba sobre sus postres favoritos. Los reyes la seguían aún sorprendidos por lo que había sucedido entre sus hijos. Eso nunca se había visto ni se conocía historia semejante... El amor entre sus hijos fue una gran sorpresa de la que solo la reina madre y la princesa Margeritt parecían tener noción.
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