8.

2436 Words
Mila’s POV Como le había prometido a Cris que iría a verlo justo eso hice, porque no le podía quedar mal de nuevo cuando nuestra relación pendía de un hilo. Es que él a pesar de ser un niño aún, es bastante terco y cuando se decide a algo, puede ser muy tajante y la verdad, yo adoraba a ese pequeño y quería que me viera como antes, es decir, como su amiga y no lo quería perder, no me lo perdonaría. Al salir esa tarde, fui a buscar a Danilo antes de que se fuera. Yo ya llevaba unas dos semanas de haber regresado a la empresa y con él, las cosas iban bastante bien. Almorzábamos juntos algunos días, otros no porque yo debía salir, es que estaba bastante ocupada y aún me estaba poniendo al día, pero… aún no le he dicho de mi relación con Sebastián, es que no me he atrevido, porque sé cuánto lo he lastimado hasta ahora y el hacerlo una vez más, podría traer demasiadas consecuencias negativas para él, pero… de igual forma, sabía que debía decirle, lo merecía, pero me daba mucho miedo el hacerlo, es que ahora sí tengo asegurado un lugar en el infierno.   Por otro lado, Sebastián sí sabía que lo estaba viendo y no precisamente porque yo le dijera, es que como ahora lo veía a diario y teníamos una especie de amistad, le di mi nuevo número de teléfono y Danilo me ha estado escribiendo bastante, de nada en especial, solo me habla sobre su día o me cuenta cosas, no le veo nada de malo y de hecho me gustaba, me recordaba a cuando empezamos a salir, pero una noche, en que Sebastián y yo estábamos viendo una película, era una de esas de terror, las de Halloween que me gustan, amo a John Meyers, pero cuando él le puso pausa un segundo para buscar algo de tomar, mi teléfono sonó, el cual estaba en la mesa y antes de que yo pudiera tomarlo, lo vi tomarlo a él y me quedé en blanco, he notado que él a veces hace esas cosas, revisa sutilmente quién me escribe y nunca le he prestado atención a eso, porque no hace alboroto al respecto, pero cuando vio el nombre de Danilo en la pantalla, me fulminó con la mirada y fue extraño, jamás lo había visto celoso antes y no pensé qué tan celoso podría ser con respecto a él. Sé que vamos, tampoco le iba a agradar que estuviese hablando con el chico con quién estuve a punto de casarme, a nadie le gustaría, pero reaccionó peor de lo que habría pensado. -Mila, ¿por tu ex te anda mandando mensajes? -Trabaja en la empresa, lo veo a diario y somos amigos. -¿Él siguió trabajando allí?-Preguntó alterado y asentí. -Sí, sabes que él es muy buen ilustrador, no hay motivo para que no siga allí. -Es que… sé que tú dejaste de ir a la empresa precisamente por él, por no verlo más. Cuando terminaron, sé cuánto te afectó y que buscaste alejarte lo más que podías, por eso estaba seguro de que si habías decidido regresar, es porque él ya no seguía allí, pero sí sigue. No entiendo qué está pasando. -Sebas, yo no planeaba regresar, fue por la insistencia de papá que lo hice ahora sin planearlo y fue una buena decisión, extrañaba estar ahí y no porque tuviera que regresar de repente lo iba a echar, es que ni puedo hacerlo, Adrián es jefe de personal, me amenazó si planeaba hacerlo y no, no lo haría. Él tiene hijos pequeños que dependen de él, sería una pésima acción. -Mila.-Se sentó a mi lado y agarró mi pierna, no se veía feliz en lo absoluto.-Me preocupa demasiado esto, sé cuánto te costó superarlo y nosotros ahora estamos bien, tenemos muchos planes por delante y sé que si sigues viéndolo a diario, surgirán situaciones y puedes volver a sentir cosas por él y no quiero que eso pase, no sería justo conmigo. No quiero que lo veas. -Pero Sebas, no lo puedo echar, sería cruel… -Es que… no te lo había dicho, pero soy una persona bastante celosa y más, por él. Cuando salimos por primera vez nosotros dos, yo noté que sentías algo por tu supuesto vecino, Danilo y precisamente cuando decidiste terminar conmigo, te metiste con él y todo fue muy rápido, se fueron a vivir juntos, se comprometieron y no terminaron porque se hubiesen aburrido del otro, sé que te fuiste por un consejo médico, no porque no lo quisieras y eso me da temor, sé lo importante que él fue para ti y que fácilmente puede volver a serlo. Sabes que es así. -Sí, fue muy importante y aún lo es, eso nunca cambiará, Danilo es una excelente persona, pero… no quiero volver a como todo fue antes, de eso estoy segura. -De igual forma, no quiero que lo sigas viendo. -Pero Sebas… -Mila, no me hagas enojar.-Sentenció y exhalé, no sabía ni qué podía decirle, no esperaba que me saliera con esas. Como estaba muy molesto, dijo que ya no se encontraba de ánimos para seguir viendo la película, solo tomó sus cosas y se fue, sentenciando de nuevo lo mismo. Bien, sabía que se me venían problemas en grande de ahora en adelante porque no lo dejaría de ver. No pasa nada malo entre nosotros, nos llevamos bien y no veo el por qué de hacer algo como eso, no lo haría y menos, cuando sus pequeños desean verme. En fin, al salir de la oficina esa tarde, fui a buscar a Danilo, porque le quería preguntar si me dejaba ver a los niños hoy. No sería tan descarada de aparecerme de repente cuando sé que no lo merezco y que estoy digamos, que en un periodo de prueba. Debía ser muy meticulosa con Cris para recuperar su cariño, no quería perder de nuevo a ese pequeño y también, deseaba estar con Lucy, que me adoraba y al menos no estaba molesta conmigo. Lo vi entonces cuando salía de su estudio y Danilo, sonrió de inmediato al verme, suspiré. No lo entiendo, cómo es que siempre te emocionas tanto al verme, no lo merezco. -Hola, no te había visto hoy.-Dijo esbozando una sonrisa cuando me detuve frente a él. -Lo sé, había estado hoy demasiado ocupada, tanto que tuve que almorzar en la oficina mientras hacía otras mil cosas a la vez. -Cuando eso suceda, me puedes decir y te acompaño en la oficina, para que no tengas que comer tú sola. -Gracias.-Sonreí.-Danilo, es que venía a preguntarte si hoy podía pasar el rato con los niños. Claro, si Susy y tú no planeaban nada o si me dejas. -¿Qué quieres hacer? -Cris me exigió la vez pasada que lo vi, varias cosas para poder ser su amiga de nuevo. -¿En serio?-Preguntó entre risas y asentí. -Sí, me dijo que debía llevarlo al parque, comprarle helado, pintar con él, etc. -Vaya, es que cada mes se vuelve más exigente. -Supongo… pero, ¿puedo ir un rato a verlos? -Sí, claro que puedes, cuando lo desees puedes ir a verlos.-Dijo alegre y asentí, aliviada.-Si quieres, ahora debo pasar por ellos a la escuela, puedes venir conmigo y luego al apartamento. -Pero… ¿y mi auto? -Puedes dejarlo aquí, no creo que le pase nada, es tu empresa.-Dijo encogiéndose de hombros y lo pensé por un par de segundos. Al final asentí. Nos fuimos entonces en el auto de Danilo, quién aún conservaba el que había comprado cuando salíamos, me dio un poco de nostalgia subirme en él porque lo había hecho mil veces antes, pero en circunstancias tan diferentes. Era la primera vez que me subía en que no estábamos juntos y sí, sentía muy extraño y no, nada bien en lo absoluto, sentí mucha melancolía. Nos detuvimos en la escuela, seguían estudiando en la misma e incluso, nos recibió la misma profesora. Era demasiado raro, es como si el mundo entero no hubiera cambiado y sólo yo lo hice. A todas estas, por más que lo pensara, aún mi mente no se ponía de acuerdo, no sé si había hecho lo correcto o no, si esta es la vida que quería porque sí, estaba tranquila, no tenía ningún inconveniente ni sobresalto, pero en cierta manera, resultaba aburrido, muy monótono, pero… ah, estoy tan confundida y lo peor, es que las cosas que empezarían a pasar, me confundirían muchísimo más. La profesora me saludó alegremente porque ya me conocía, vine centenares de veces antes a esta escuela y fue grato verla, luego los niños corrieron cuando nos vieron. Abracé a Lucy y le di unos chocolates que le había traído, pero Cris se mantuvo distante y simplemente me saludó chocando el puño, abrazó a Danilo, quién miraba entre risas la situación. -¿Trajiste lo que te pedí?-Me preguntó mirándome de reojos y asentí. Le entregué las acuarelas que me había pedido y sonrió, feliz, las tomó y corrió dentro del auto. -¿Por qué te dejas mandar de un niño? Cris es mi hijo y todo, pero sé que puede ser muy manipulador.-Dijo Danilo y me encogí de hombros. -Quiero ser su amiga de nuevo y como es tan difícil, sé que tendrá su precio. Luego, fuimos hasta el apartamento de Danilo y esta vez que entré, sí lo detallé por completo, porque la vez pasada que vine, estaba demasiado avergonzada y no pude mirar ni una cosa, pero esta vez sí lo hice. Casi todo seguía igual, aunque sí cambió algunas cosas, como el color de las paredes y muebles, era raro que todo fuera de tonos neutros cuando a él siempre le habían gustado los colores, es que hasta los pequeños cambios me parecían extraños porque sé que él no tolera eso, odia los cambios, así que esto me sorprendió. No sentamos en la alfombra de la sala, en la mesita, donde siempre pintaba con Cris y Lucy. Ella trajo los libros de dibujo para que pintáramos y cuando ya pintábamos algo, en mi caso, el dragón que Cris sentenció que debía pintar, Danilo se sentó junto a nosotros después de traer de comer, aún mantenía esa costumbre, siempre cenábamos después de la escuela de los niños. -Danilo.-Lo miré mientras comía.-¿Por qué cambiaste los muebles? Sé que no toleras los cambios. -Yo no lo hice, fue mamá y mis hermanas. Mamá pasó varios meses aquí cuando tú te fuiste, me acompañó por miedo a dejarme solo y tenía un poco de razón, en ese momento te imaginarás que ideas me pasaban por la cabeza, pero con los meses, al aceptarlo un poco, mamá cambió muchas cosas de aquí, porque me dijo que sería bueno ver el lugar diferente, me ayudaría a superar y no aferrarme al pasado. -Oh.-No le dije nada, esto sí que me había dolido de escuchar. Preferí probar lo que había preparado, pero cuando lo hice, no pude evitar quebrarme y no sé por qué lo hice, es que… dios, hacía demasiado tiempo en que no probaba su comida, la cual siempre me había gustado, era mi favorita y todo, sus palabras, el estar aquí, cenando con los tres, pintando, pasando el rato juntos, me hizo transportarme a otra época, en que fui feliz, muy feliz, pero… dios, no entiendo el enredo en mi cabeza. No me estoy sintiendo bien. -¿Pasa algo? ¿no te gustó la comida?-Preguntó Danilo muy preocupado y negué con la cabeza. -Sí me gustó, sabes que siempre me ha gustado lo que preparas, solo es que… me sentí melancólica, perdón. Sabes que siempre he sido muy llorona. -Lo sé.-Sonrió.-Hasta llorando siempre te has visto preciosa.-Dijo acariciando mi cabello y yo… me quedé paralizada, inmóvil. Mi corazón latía hasta más no poder, creo que podría salirse de mi pecho si seguía latiendo así, Dios… -Mmm. -Tranquila, a veces se me sale lo cursi. Es difícil, perdón. -Está bien. Pasó el rato y en verdad, hace mucho no me sentía así, es que me sentía cómoda por completo, como en mi lugar, es que llevaba demasiado tiempo sin pasarla así, junto a los tres y me gustaba verlos sonreír, me hacía sentir… completa. Cuando empezó a oscurecerse, pensé que lo mejor sería irme, porque era algo tarde y Sebastián, con lo pesado que puedo predecir que se volverá ahora, sé que debe estar que se lo lleva el diablo porque no he contestado en toda la tarde. Pensé en decirle que vendría a ver a los niños, pero sé que de inmediato pondría el grito en el cielo por siquiera pensarlo, aunque… no creo que traiga nada en contra de los pequeños, pero sé que sí le molestaría igual porque había estado en el apartamento de Danilo y a pesar de que no hubiésemos hecho nada malo, sé que se lo tomaría como lo peor y no quería eso, quería tranquilidad. Me despedí, pero Danilo insistió en acompañarme, así que bajamos y cuando vio que iba a tomar un taxi, porque había dejado mi auto en la empresa, se rehusó y me dijo que me llevaría, pero no sé si era una buena idea, tal vez Sebastián pueda llegar por casualidad y… sería catastrófico en muchos sentidos, tanto porque no sabe de mi relación, como por Sebas, quién va a creer lo peor cuando nada ha sucedido, así que le insistí en que tomaría un taxi, que nada me pasaría, pero después de mucho, por fin accedió, pero con la condición de que le escribiera un mensaje apenas estuviera en casa, para estar tranquilo y accedí. -Te avisaré, no te preocupes.-Le dije y asintió. -Bueno… gracias por venir hoy, me gustó mucho que lo hicieras.-Dijo con una sonrisa de felicidad, que me hizo sobresaltar y más, al ver como sus ojos brillaban al ver los míos, dios… -También me gustó. -Espero que vengas más seguido. -Sí, lo haré…-Le dije, pero no estaba segura de nada, sabía que se lo debía a los niños, pero… no soy tonta, no puedo engañarme a mí misma diciendo que no sentiré nada, cuando sé las cosas que me estaban pasando por la cabeza y más, el dolor en mi pecho al verlo. Estoy tan confundida, no tengo idea de qué hacer. -Cuídate.-Lo vi despedirse haciendo señas con la mano y abrió la puerta del taxi por mi que acababa de detener y entré a este, me despedí y aceleramos. Tengo miedo, mucho miedo al sentir este fuerte dolor en mi estómago. 
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