13.

2251 Words
Danilo’s POV Habían transcurrido un par de semanas desde que Mila había dormido en el apartamento. Hubo ciertas cosas que cambiaron, pero para bien o bueno, desde que empezó a cambiar todo, porque iba en serio con lo que le había dicho a ella: haría todo lo posible por estar a su lado de nuevo, me lo tomaría en serio porque este era mi propósito ahora, tenerla de nuevo solo para mí. Cómo podía, trataba de que nos habláramos bastante seguido por mensajes, le escribía siempre, pero tratando de no ser inoportuno, ni mucho menos intenso, pero siempre le escribía porque me gustaba estar pendiente de ella y sobre todo, porque me preocupaba. Quería saber si estaba bien en todo momento y habían empezado a surgir ciertas actitudes que tuve antes con ella y que quería alejarlas, pero me costaba un poco y eso que sabía que debía hacerlo sí o sí, no es que tuviese otra opción. No quería cometer los mismos errores de antes de eso estaba seguro, pero me era bastante difícil evitar preocuparme, sobre todo si ella no aparece alguna mañana en la oficina cuando me decía que sí iba a ir, es que siempre la esperaba, pero cuando veía que no llegaba, me preocupaba y de inmediato la llamaba, pero afortunadamente nunca sucedía algo malo, siempre estaba bien. Era que simplemente no había podido ir o algo se le había presentado, tenía que ir a otro lugar, viajar o algo así, jamás le sucedía nada, pero aun así, yo siempre me preocupaba y nunca lo podía evitar. También había seguido haciendo cosas similares como en la ocasión en que le llevé rosas, le llevaba de vez en cuando cosas tratando de tampoco hacerlo todos los días, porque perdería la sorpresa o al menos eso era lo que me decían mis amigos, quiénes me estaban aconsejando mucho, pero más por mí insistencia porque ellos no estaban de acuerdo con que yo intentara salir con Mila de nuevo. No sé por qué me advierten tanto sobre esto, me decían que dejara ese tema así, que siguiera con mi vida, que la superara e incluso, que le contestara a esta chica que ahora no dejaba de enviarme mensajes nunca, pero yo muy poco se los respondía. No me daban ganas de hacerlo, pero incluso Adrián también me decía lo mismo, que dejara el tema de Mila así, que siguiera adelante y que conociera a alguna persona y la verdad, no entendía por qué todos estaban tan alertas con ella, es que incluso su hermano, parece advertirme que no salga con ella, que no lo intentara, que la sacara de mi cabeza de una vez por todas, pero eso no era lo que quería. Yo amaba a Mila y haría todo por estar con ella de nuevo, no me voy a rendir y mucho menos porque ellos me lo dijeran, no les haría caso. Sé que voy a seguir manteniendo las esperanzas y más, por las cosas que están sucediendo entre nosotros. Sé que ella está sintiéndose así de nuevo, igual que yo y aun cuando no lo acepte, aun cuando se mantenga distante y que esté actuando diferente, porque sí, ahora era bastante diferente a antes, es que siempre fue de ser muy cariñosa, tierna e incluso cuando no éramos novios, ella siempre se comportó de esta manera, siempre fue cariñosa conmigo, pero ahora no lo era y supongo que todo debía ser así porque nos habíamos separado, pero a pesar de todo, ella siempre parecía emocionarse al verme, brillaban sus ojitos y yo la conocía por completo, reconocía cada cosa que sintiera Mila y sabía que estaba sintiéndose así de nuevo por mí, así que no me iba a rendir, no ahora cuando apenas estoy empezando. También estábamos pasando bastante tiempo juntos todos los días, almorzamos juntos y al menos una o dos veces por semana, ella iba a mi apartamento y pasaba la tarde con los niños, lo cual no había hecho más que aumentar las expectativas que ellos tenían, porque ambos deseaban que ella regresara a casa y la verdad, no veía la hora de decirles que ya regresaría, era lo que nos haría feliz a los tres, así que tenía ahora muchos más motivos para seguirlo intentando, pero… lo que me dejó bastante pensativo fue la actitud de los chicos, por qué mis amigos tratan de advertirme tanto cuando ellos siempre fueron cercanos a ella. De hecho, todos son buenos amigos e incluso antes en que todo era mucho más complicado porque yo me encontraba casado, ellos hicieron todo lo posible para que estuviéramos juntos, me aconsejaban e incluso, la aconsejaban a ella y gran parte de que nuestra relación haya funcionado, fue gracias a tener amigos como ellos, pero no sé por qué ahora era diferente, ¿qué había cambiado? ¿por qué me querían alejar de ella si era la misma persona de antes? Mila no había cambiado en nada, seguía siendo dulce y preciosa, no había forma de que pudiera hacerme daño, pero entonces… no entendía qué estaba sucediendo, es que a veces me da la impresión de que me están ocultando algo, pero no quiero ser paranoico. No comprendía nada de lo que pasaba en torno a ellos, pero sí que lo entendería mucho más adelante. Por otro lado, la chica del helado había estado escribiéndome sin parar y no entendía por qué me escribía tanto. La verdad, no me gustaba que lo hiciera. Yo jamás fui muy apegado al teléfono y la única vez que lo fui, fue porque esperaba los mensajes de Mila, pero que ahora esta desconocida estuviese escribiéndome de nada en particular, me resultaba muy confuso y extraño. Cuando le conté a mis amigos sobre esto, no dudaron en decirme que intentara salir con ella o cosas así, pero no, no lo haría. No arruinaría las cosas con Mila de forma tan estúpida. Puede que yo no sea muy listo, pero salir con otra mujer, claramente me impediría tener alguna oportunidad de volver con ella y no, no lo quería j***r, pero ellos no estarían dispuesto a dejar el tema así. Entonces empezaron a buscar esta chica en r************* y la localizaron en todos lados. Les pareció muy atractiva a pesar de que fuese tan delgada, es que era tan flaca que lo comprendía, ¿cómo es posible? es que parecía una oblea y no tengo nada en contra de las personas tan delgadas, es solo que no lo sé… hay cosas que simplemente no me gustan, como el limón, el aguacate, el helado de fresa o el helado de vainilla, tampoco me gustan las galletas que tienen mucha crema, ni mucho menos el glaseado de las tortas, así que no me gustaban las personas tan delgadas porque me dan miedo y no lo puedo explicar, pero a ellos les gustó la flaca y querían que saliera con esta chica, porque tenía claras intenciones de que quería tener algo conmigo y no entendía por qué. Yo no la conocía, ella no sabía nada de mí a excepción de que no toleraba que se me derramaran los helados encima. Era lo único que sabía de mí, así que no entendía por qué le gusté, pero ellos no estarían dispuesto a dejar este tema aquí, seguirían insistiendo y llegaría a un punto en que me hartarían de ello. -Oiga Danilo, ¿esto qué es?-Preguntó Milton refiriéndose a unos trabajos que estaban en el computador, eran unos dibujos de una novela de una nueva autora de la empresa. Eran algo siniestros, pero no tanto como los de Hinestroza. -Se supone que es un bosque, en la madrugada. -Pero, ¿y esos pinos? Acá en Barranquilla no hay pinos, ni mucho menos bosques.-Dijo Carlos. -Solo hay cemento y calor.-Dijo Milton entre risas. -Se supone que es en clima polar. -Oh genial. ¿Sabes? Le quiero regalar un cuadro a la Mileidys, pero uno mío, así como que sin nada, ¿qué opina? ¿me pintaría desnudo?-Preguntó Milton y negué con la cabeza, horrorizado y lo peor es que no bromeaba, lo decía en serio. Al parecer, quería regalarle un retrato suyo pintado por mí, a una mujer con la que sale que es de pueblo y lo peor, es que quiere salir desnudo. Quiero conservar mis ojos, así que no lo haría. -¿Qué? ¡no! -¿Y si te pago todo mi salario del mes? -Jamás, ¿cuál es tu problema?-Me quejé. -Oye, deja de decir cosas espantosas, es que de solo imaginarlo me dan retorcijones en el estómago, como de diarrea.-Dijo Carlos quejándose.-Si tanto quieres que te vea la poronga, tomate una foto y se la mandas, o mejor aún, cuando veas a la vieja, te abres el jean y te sacas la vergüenza, es más fácil y menos perturbador. -¿Sí? Podría ser. Le pido que vaya al apartamento, usted le abre y cuando entre a mi habitación, la espero desnudo en la cama. Me pongo un lazo en la cabeza y flores. -¡No! ¡qué porquería! ¡eso es peor!-Se quejó entre gritos.-¡Maldito seas! -Oiga, ¿por qué me dice porquería? Mi cuerpo es arte, muchísimas mujeres estarían dispuestas a pagar por verme la poronga y mucho más. -No pues, pongamos un anuncio en internet, a ver cuántas estarían dispuestas a pagar por verte el asterisco. -¡Millones! -¿Pueden callarse?-Me quejé.-Tienen a los niños a centímetros de distancia, así que dejen de hablar de cochinadas, de la poronga de Milton y esas cosas horribles. -A ver, ya que estamos hablando de cosas horribles, ¿aún sigues con el plan estúpido de volver a salir con la Mila?-Preguntó Carlos y lo miré de reojo. -¿Por qué lo dices como si fuera algo horrible? Ustedes conocen a Mila, no es una mala persona. -No, no lo es. Eso jamás. Es linda y una buena amiga, pero aún así, es una pésima idea. -Concuerdo con Carlos, es una pésima idea y mire, acá de nuevo ando viendo las fotos de la flaca, está re buena. No sea marica, hágale la vuelta.-Dijo Milton y lo fulminé con la mirada. -¡No! Es que no entiendo, ¿por qué tanta insistencia en que no salga con ella? Sean sinceros, ¿qué es lo que pasa?-Se miraron entre sí y fruncí el ceño. En verdad parecía que supieran algo que yo no sabía y no tenía idea de qué podría ser.-Están ocultado algo, díganme. ¿Qué saben que yo no sé? -No es nada, es solo… por mi parte no estoy de acuerdo. Ella lo dejó a usted de una forma muy fea y a usted le costó muchos meses recuperarse de ese golpe. No vale retroceder de nuevo con lo que ha logrado, ella es muy impulsiva y cuando menos lo piense, puede volver a huir y, ¿quién paga los platos rotos? Usted, porque lo deja destruido de nuevo y no lo merece. -Oh.-Desvié la mirada.-Sí, sé que ella puede llegar a ser muy impulsiva, estoy consciente de eso, pero es que… ella cuando huyó, fue porque teníamos demasiados problemas, todo se acumuló justo antes de casarnos. Alguna vez me lo dijo, no quería vivir una vida entera así, sé que se imaginó lo peor y más, cuando esa mujer, la psiquiatra nos dijo que nos separáramos. Sé que eso influyó por completo en su decisión, pero esta vez haré las cosas bien y no nos separaremos. -Danilo, ¿nunca te han pegado un miércoles a las seis de la tarde?-Preguntó Carlos y negué con la cabeza.-Pues no solo te voy a pegar, te voy es a apuñalar si sigues diciendo esas cosas. Abre los ojos, todos te lo decimos y sigues con la terquedad. Sigue con tu vida. -Sí, piense que no es casualidad que justo ahora de la nada, se le aparece la flaca en su vida, como para evitar que la cague de nuevo. Mila es preciosa, sí y puede que ustedes se hayan querido mucho, pero eso ya pasó. Ella siguió con su vida y es hora de que usted lo haga. Seguir con esa obsesión no lo llevará a nada bueno.-Dijo Milton y exhalé, triste de que todos me dijeran esto, que nadie quisiera verme con ella, cuando era todo lo que podía desear. -Pero… estoy enamorado. -Le pegas tú o le pego yo?-Preguntó Carlos a Milton y rompí en risas. -Me pegan y van a ver. Justo en ese momento, Mila contestó un mensaje que le había dejado hace casi media hora. Habíamos estado hablando todo el día, pero me dijo que se ocuparía y apenas me respondía. -Lamento tardar, estaba lavando la ropa y sabes que me demoro mucho haciéndolo. Compré una nueva lavadora que es muy difícil de usar, así que mejor lavé todo a mano y ahora me duelen y de igual forma, todo quedó igual de sucio o incluso peor. Me quiero morir.-Recibido, 18:06pm. Reí al leer su mensaje. Era cierto, Mila siempre fue torpe para usar las lavadoras automáticas, yo le dejaba instrucciones de cada paso para que no se enredara, así que al ver que se enredó al hacerlo, decidí llamarla para explicarle, pero cuando mis amigos me vieron levantarme y les dije que la llamaba, fruncieron el ceño y exhalé, en verdad les molestaba que no cesara, pero no lo haría. No entiendo por qué debían reaccionar siempre así, como queriéndome evitar lo peor.    
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