Punto de vista de Liana Mis párpados siguen pesados y debo luchar para abrirlos. Quiero dormir más, pero mi timbre no deja de sonar ni por un segundo. Me tambaleo fuera de la cama y me estremezco cuando mis músculos adoloridos protestan contra el movimiento. Santa madre, Axel me dio un entrenamiento infernal anoche. Sé muy bien que soy novata en cuanto a intimidad, pero juro que ese hombre es insaciable. Miro mi reloj y gruño al darme cuenta de que solo son las siete de la mañana. No me sorprende que todavía esté tan cansada. Quien sea que esté en mi puerta debe tener una maldita buena excusa. —Ya voy—, grito mientras me pongo una bata sobre mi cuerpo desnudo y corro al espejo para arreglarme rápidamente el cabello. —Maldición—, gruño al ver la monstruosa marca en mi cuello. Me di cu

