Punto de vista de Liana Nada se registra mientras estoy tumbada en el asiento trasero del coche de Carol. No puedo cerrar los ojos. Cada vez que lo intento, veo el rostro de Brad. Mi cuerpo tiembla tan fuerte que los dientes me castañetean. Y mi cabeza late al ritmo de mil tambores. —Agárrate, cariño—, la voz de Carol es dulce y reconfortante mientras estaciona el coche. —Llegamos a casa—, dice suavemente. —Vamos a meterte adentro—. Le ordeno a mi cuerpo que se mueva, pero no pasa nada. Ni siquiera puedo hablar. Estoy atrapada en un cuerpo tembloroso. —Liana—, dice Carol con urgencia mientras abre la puerta trasera y tiende la mano hacia mí. —Necesitas colaborar conmigo, por favor. Tienes que entrar—. —No... no pue... puedo... moverme—, tartamudeo entre dientes que castañetean. —Oh,

