capitulo 12

3655 Words
Capítulo 12 Iker Cuando llegue a la oficina le pregunte a la secretaria si Sabrina había llegado. Y me confirmo que ya está aquí. Así decidí no hacer mucho ruido y sorprenderla había dejado la puerta de su oficina entreabierta Hola Beca como te fue anoche No quería interrumpir así que deje que hablara De verdad me alegro, a mí no tan bien, la tuve otra vez Beca anoche Ya sé qué hacía meses que no las tenía, pero esta vez tuve más miedo que antes ¿Miedo? ¿Miedo de que? Mis alarmas se activaron y entonces decidí entrar – Sabrina que fue lo que tuviste otra vez. Y porque tuviste miedo – ella voltea en mi dirección sobresaltada. Y me mira nerviosa Quedamos para almorzar te llamo luego Dice trancando la llamada que mantenía con Beca – bien, ahora si me vas a decir a que le tenías miedo. – primero Iker, es de muy mala educación escuchar las conversaciones ajenas. y segundo te he dicho miles de veces que toques la puerta antes de entrar – A la mierda la puerta y las estúpidas normas de educación – apesto perdiendo la paciencia – dime qué fue lo que paso. –  no puedo contarte al menos no todavía lo siento – no, si me vas a contar Sabrina ¡ahora mismo! –  entonces háblame de ella, Iker. Si tú me hablas de ella yo te cuento lo que pasa – ¡no voy a hablarte de Alba! – exclame molesto Mierda porque dije el nombre – ¡pues yo tampoco te voy a hablar de los Elom! – exclamo ella aún más molesta que yo – ¡¿quién coño es Elom?! Esto no me gusta nada. Y si me vas a hablar y ahora mismo – ¡no! – Me dijo con la voz entrecortada ya casi iba a llorar – háblame de Alba y yo te hablo de Elom. No vamos a llegar a nada sino no nos tenemos confianza – Bien lo que faltaba que lloraras – lanzo las manos al aire quejándome – ¡pues si voy a llorar! siempre lo hago y más desde que te conozco – me acerque a ella y la tome en mis brazos. Metió su cabeza en mi pecho y sollozo. La senté junto conmigo en el mueble y comencé la maldita historia – cuando tenía veintidós años, yo trabajaba en unas de las empresas de mi padre en estados unidos, tenía una secretaria, en realidad era de las recepcionistas del hotel, pero mi ego y mi lujuria le dieron el cargo de secretaria solo para acercarme a ella >>Alba ella era hermosa e inocente, así como tú. Yo la seduje y comenzamos a salir a escondidas. Ella era mucho más joven que yo tenía solo veinte años. Duramos casi seis meses. Y entonces ella se enamoró de mí >>Pero yo no de ella. Y se lo dije y la despedí. No me podía permitir un escándalo en la empresa. Y menos por una secretaria ilusionada sola. Eso fue lo que le dije cuando la despedí >>Ella me dijo que me iba a arrepentir y que llevaría la culpa por el resto de mi vida y jamás habría justicia para mí >>Paso una semana de cuando la despedí y entonces me llamaron Alba de había suicidado en unos de los cuartos del hotel, había entrado disfrazada y pidió una habitación, una mucama la encontró y encontró también la nota que había dejado para mi >>Mi familia lo mantuvo en secreto de los trabajadores. Y me trajeron a España caí en el alcohol por dos años. No salía ni trabajaba. La veía en todos lados, un día estaba tan borracho que no podía ni moverme estaba en mi cuarto y llego ella Lucrecia. Ella tenía quince años era una niña. Mi niña y nunca me había visto así y llorando me dijo: Te quiero Iker y quiero ser como, tú hazlo por mí por favor. Me dio un beso en la frente y se fue >>Como alguien va a querer ser como yo. Si soy un monstruo. Alba está muerta por mi culpa, pero lo hice lo hice por ella. Me rehabilite por eso no tomo y tampoco tengo contacto con mis secretarias, es como una clase de miedo que se creó en mí, sonara estúpida pero cada vez que veo a una secretaria es como si viera la cara de Alaba en ellas y eso me aterra     Sabrina – Gracias por confiar en mi Iker – dije abrazándolo fuerte  – bien ahora quiero que me cuentes de Elom ¿qué te hizo? En ese momento mi mente se inundó de recuerdos y comencé a temblar – Sabrina nada te va a pasar conmigo te lo prometo –  Y lo sabía nada me iba a pasar con él, él había confiado en mí yo tenía que hacer lo mismo y entonces comencé a contar – Yo tenía quince años. Era una niña en ese entonces, me gustaba un chico uno mas grande que yo, tenia veinticinco años, era un hombre, practicaba ballet con Beca y el era hermano de una de las chicas, como hombre sabia que yo gustaba de él y una tarde me invito a salir, le mentí a Beca y le dije que no pidió irme con ella ese día porque tenia unas cosas que hacer, Elom me llevo con sus amigos a un especie de guarida que tenían, había fotografías de chicas por todas partes, pegadas a la pared, me dio una cerveza y me presento a todos, algo dentro de mi decía que algo no andaba bien, lo corrobore cuando comenzaron a burlarse de mi mallas de baile y Elom también se reía, de repente uno de los chicos quiso besarme y asustada me hice a un lado, me levante rápido para huir de ahí pero me agarraron y me tiraron al sillón.  >> una mano fría me estaba tocando las piernas cuando intente gritar Elom me tapo la boca y me dijo al oído, que me quedara quieta y que colaborara, si no sería peor, le pedí entre lágrimas que por favor me dejara. Que no me hiciera nada >>y me dio una cachetada y me rompió el labio comencé a sangrar y el pasaba su lengua por la sangre y por mi boca. comenzó a tocarme los muslos y entre mis piernas como puede grite y Beca estaba ahí, no se como llego, no tengo idea de cómo apareció, pero ella llego >>Le dio un golpe en la cabeza y lo amenazo con llamar a la policía y a mis padres.  Él se fue. Y yo le pedí a Beca que no le dijera nada a nadie. Ella me limpio la herida y me escucho llorar toda la noche. Al día siguiente Elom se había ido de la cuidad, y les dijimos a mis padres que me había golpeado jugando >>Por eso nunca tuve amigos, pensaba siempre que harían lo mismo. Tenía pesadillas por las noches. estuve un tiempo sin tenerlas, hasta anoche él estaba sobre mí y me tocaba. Tuve miedo sentía que de verdad estaba ahí y me estaba mirando – Sabrina ¿cómo has podido vivir con eso todos estos años? nadie te hará daño Sabrina conmigo estas seguras – sabía que era verdad, Iker era mi seguridad y con el nada me pasaría. Lo abrace – gracias por confiar en mí – fueron sus palabras antes de besarme de una forma muy apasionada. Su lengua exploraba mi boca y la mía la del Sentía sus manos por todo mi cuerpo. Algo diferente pasaba en mi cuando Iker me tocaba. Era una corriente que corría por mi cuerpo que siempre quería más. Me tiro sobre el sillón de espaldas. Besaba mi cuello. Mordiendo los lóbulos de mis oídos. Mientras yo metía mis manos en su cabello y tiraba del para tenerlo más cerca. Pero entonces se detuvo. Me sentí estafada. – no aquí. No al menos ahora. No voy a tocarte sin que tú me lo pidas – Acaso mi cuerpo no hablaba por sí solo. Acaso no ve que me muero de deseo por él. Que cada vez que me toca. Parece que una especie de volcán hiciera erupción dentro de mi cuerpo. Esparciendo lava caliente por todas partes   – Está bien – dije agitada y frustrada – Entonces a lo que vivimos, a trabajar – Claro como si fuera tan fácil. Yo apenas logro recuperar la respiración cuando él me besa. Su solo toque voltea mi vida dejándola patas arriba. Y el actúa como si lo que acabáramos de hacer fuera tomar té y compartir galletas de jengibre – Tiene una cita con la señorita Prado. Una llamada de unos de los socios de estados unidos. Un almuerzo con la señorita Prado. muchas cosas hoy con la señorita Prado – digo esas últimas palabras con algo de sarcasmo – ¿Celosa, señorita Sabrina? – pregunta divertido –  para nada, señor Iker – respondo siguiéndole el juego – Bien y por último la fiesta a beneficio por la lucha contra el cáncer de mama de la que sus padres son los invitados de honor – Camine hasta mi escritorio y levante el teléfono marcando el número de Rosario  Hola Rosario. Ya está la cita del señor  Si Sabrina  Bien y la llamada de estados unidos  Dijeron que llamarían en la tarde  Bien haga pasar a la señorita Prado  Ok Sabrina Gracias Rosario De nada Sabrina – Bien lo espera su cita – ven a recibirla conmigo Sabrina – – bien Iker se acomodó en su escritorio y yo a un lado de la oficina. La puerta se abrió. Y entro una rubia que parecía sacada de una revista. Tenía un vestido n***o muy ceñido y unos tacones que la hacían ver más alta de lo normal. Al igual que Iker parecía que hubiera sido tallada por los mismos dioses. –Iker querido tanto tiempo – saludo con tanta confianza que me sorprendió. Todo el mundo se toma esa clase de confianza con él. Sobre todo, el género femenino – Lo mismo digo. Como estas Corin –Iker la saludo como saluda a todos. La gente pensara que el hombre no tiene ni una pisca de sentimientos – no tan bien como tú. Este muy guapo Iker – dijo la rubia. Tomado asiento de la manera más sensual y llamativa posible. Para luego cerrar las piernas. De tal forma que seguro ya Iker noto de qué modelo son sus bragas – Permíteme te presento a la señorita Sabrina Villahermosa mi asistente personal – Soy tu… Mierda ni siquiera sé que soy de Iker. – Un gusto, querida, no había notado que estabas aquí – Claro como lo vas a notar si no le quita los ojos de encima a Iker – Un placer conocerla. Yo me retiro si necesita algo estaré en mi oficina con permiso – Si querida ve, lo que Iker y yo vamos a hacer no necesita terceros – dijo la muy perra. Tiene un tono de voz tan chillón. Que parece que hubiera tragado helio antes de venir aquí – Con permiso – dije si mirarla Cuando estaba en mi oficina no aguantaba la molestia no cabía toda en mi pequeño cuerpo. Iker – Que quieres Corin – le pregunte molesto – Y así es como recibes a tus amigos, Iker – responde divertida – Que quieres, ve al grano – no voy a permitir que venga aquí a hacer lo que quiera. Y menos a insultar a mi chica – Y no voy a permitir que le hables así a Sabrina – Con que Sabrina. Desde cuando tanta confianza con tus empleados – Eso no es tu problema. Pregunte qué quieres – está colmando mi paciencia – Bien. Ya veo que no estás de humor. Así que al grano vengo por los planos del hotel en Alemania – Bien espérame afuera hablaremos en otro lugar – dije señalando la puerta – Bien como quieras – apesto Corin poniéndose de pie Mientras organiza los planos de Corin. Vi a Sabrina salir de su oficina – A dónde vas – Pregunte – a almorzar con mi mejor amiga que me está esperando. Con permiso además usted tiene un almuerzo también y lo están esperando – dijo caminado a la puerta – Sabrina espera. No le preguntas a mi prima por Corin, deja que yo te cuente – que me vas a contar Iker, que te acuestas con ella. Tranquilo eso se notó en lo que ella entro en la oficina como si fuera la dueña, con permiso – me dijo sin mirarme y cerrando la puerta – Maldición – dije golpeando la mesa           Sabrina Cuando llegue a restaurante ya Beca estaba ahí así que me dirigí directamente a la mesa y la salude – hola, tal parece que anoche te fue mejor que bien – dije dándole un abrazo – si me fue muy bien, pero estamos aquí para que me cuentes dos cosas la primera lo de anoche y la segunda Iker – pues anoche tuve de nuevo una pesadilla, pero esta vez parecía verdad sentía que me tocaba otra vez y tuve miedo mucho más miedo que otras veces cuando me desperté estaba gritando. así que no pude dormir más – Sabrina porque no me llamaste – me regaña – Porque no iba a interrumpir tu hermosa noche con mis pesadillas – le respondí – me importa un bledo mi hermosa noche. Además, Héctor entendería, hacía meses que no te pasaban – si ya lo sé y la verdad no sé qué la provoco de nuevo – si vuelve a pasar y no estoy llámame está bien – Está bien – respondí con rapidez para que dejara de preocuparse – buenas tardes señoritas, puedo tomar su orden – pregunta el mesero – yo quiero una ensalada y una copa de vino blanco – por Dios Beca estas en España y se te ocurre pedir una ensalada – Soltamos una carcajada por la ironía de mi gran amiga a la hora de pedir una ensalada. En un país donde hay unas de las mejores comidas del mundo. Creo por esa ironía y otras cosas es mi mejor amiga. – si Sabrina voy a pedir una ensalada. y tú que vas a pedir – me respondió – yo quiero Pulpo en Aceite de Oliva y Pimentón– ok señoritas, con permiso –  Cuando el mesero se fue vino la gran pregunta de mi mejor amiga – y Sabrina que tal tu primer beso – me la quedé mirando con los ojos muy abiertos, pero luego pensé en Iker y en su querida amiga la señorita Prado y dije sin mucho esfuerzo – pues bien – dije encogiéndome de hombros para no darle la gran importancia y tomando mi copa de agua para darle un trago – ¡¿solo bien?! Pues eso no fue lo que me pareció cuando la bese señorita Sabrina – dijo una voz detrás de mí. Me atragante con el agua. Pero contuve las ganas de toser. Sabía quién era. Me puse roja como un tomate y abrí los ojos como platos – Iker, Héctor. Bienvenidos siéntense por favor – les dijo Beca señalando sus asientos y guiñándome un ojo vi la cara de mi mejor amiga su sonrisa era la más picara del mundo y no le entraba en el rostro. Mierda este hombre aparece siempre en los momentos más inoportunos – Beca pensé que solo éramos nosotras dos – le digo a mi amiga entredientes – eran solo ustedes dos. Hasta que llamo Iker y me dijo que se apareciera por aquí – dice Héctor dándole un beso en la mano a Beca – claro Héctor. Y como tú no haces más apañar a Iker en todo. Hiciste caso – le digo lanzándole miradas asesinas. Par de conspiradores – así es mi querida cuñada. No puedo dejar mal a quien siempre me deja bien a mí ¿no crees? es como un contrato de ambas partes. Tú sabes más de eso que yo –   ¿me dijo cuñada por Iker o por Beca? Creo que estoy algo confundida – pues bien, amor creo que ellos quieren quedarse solos te parece si damos un paseo y venimos al rato – le dijo Héctor a mi mejor amiga – claro que sí. Nos vemos dentro de un rato. Trátala bien o te mato – señalo Beca a Iker – Has pasado tu vida diciéndome que me mataras prima – se burla Iker – sí, pero esta vez es verdad primo – Ambos se levantaron y me dejaron a solas con el señor simpatía – Con que bien – decía Iker rascándose la barbilla y comiéndome con la mirada – buena descripción Sabrina – pues sí. Pude describirlo menos interesante. Pero no quise matar las altas expectativas de mi mejor amiga. Así que. Un bien. Me pareció lo apropiado – Puedo jugar a tu juego, Iker Entrecanales – con que, apropiado, veremos qué tan apropiado te parece esto – Dijo mientras se acercaba más a mí. Se había sentado a mi lado. Porque Beca ocupaba la silla de enfrente. Cuando estuvo cerca metió su mano por debajo de la mesa y la puso bajo mi falda tocando mi entrepierna apreté las piernas con fuerzas – Ni se te ocurra – me dijo con la mandíbula apretada Entonces ellas solas cedieron el control. Mi cuerpo se aceleró y ya no podía más me sostuve fuerte del mantel de la mesa agarrándolo con mis puños cerrados y mucha fuerza. Además, rogando que nadie notara lo que estaba pasando ahí. apareció el mesero con nuestra comida. Bueno de Beca y mía, pero ella se había ido dejándome ahí sola a merced de Iker y su toqueteo provocativo y lujurioso debajo de la mesa Iker saco su mano de mi entrepierna y las puso en la mesa sin que el mesero se diera cuenta. Cuando puso mi copa con agua me la tome toda de un solo trajo  – ¡vaya! tiene usted mucha sed señorita – digo mordiéndose el labio inferior y sonriendo de la forma más seductora que encontró. Tomando la copa de vino blanco y llevándosela a sus hermoso y preciosos labios, pero entonces pensé en voz alta –Iker tu no bebes – Yo y mi bocotá siempre  – estas en lo cierto no bebo, pero cierto acontecimiento como el de ahorita amerita más que un vaso de agua, no crees – me dijo levantando la copa en mi dirección  Iker Ver la cara de Sabrina con mis manos metida ente sus piernas. Me excitaba tanto. Ella ni siquiera imaginaba lo que yo puedo hacer con su cuerpo. Las sensaciones que puedo provocar en ella, pero antes necesitaba hablarle de Corin ella tenía que saber la verdad, pero antes de comenzar a hablar escuché – pensé que tenías un almuerzo muy importante – tenía, tú lo has dicho Sabrina. Y no era importante – pues eso no era lo que el comportamiento de la señorita Prado reflejara – y que era lo que según tu reflejaba en comportamiento de Corin. Sabrina – pues no sé. Eso espero que me lo digas tú Iker – me dijo mirándome atentamente con esos perfectos ojos marrones – ¿te acostabas con ella Iker? – pregunto ahora con tristeza. Mi dulce Sabrina. Dulce como los algodones de azúcar – Sabrina, Corin es una estupenda Administradora y su papa es uno de los socios de la empresa – ¡me importa un bledo quien es! y de quien es hija. No estamos aquí para que me cuentes lo maravillosa y talentosa que es Iker – me dice ahora si molesta – bien sí, me acostaba con ella – Cuando fue la última vez Iker – mierda. Cuál es el problema de las mujeres. Con andar preguntando esas cosas. Como si fuera la hora – hace un mes. Cuando viaje a Milán por trabajo – ya claro. ¿Y es buena? – pero que carajos – ¡maldición Sabrina! ¡¿Es enserio?! – si es enserio. Responde es buena en la cama sí o no – Sabrina me he acostado con más mujeres de las que crees, pero Corin estuvo cuando paso lo de Alba. No le importo en lo más mínimo que fuera un maldito alcohólico –Iker ella no estuvo contigo porque te quería. Ella estuvo contigo porque estaba tan perdida como tú. Eso se le ve. Es una adicta al sexo y nadie va a dárselo como se los das tú. Estoy más que segura que pudiste recuperarte cuando ella se fue ¿verdad? – ella quería más. Y yo quería salir del hueco a donde había llegado. Así que se fue Odio tocar este tema. Pero Sabrina quiere saberlo todo – mantuviste contacto con ella durante tu recuperación – si la mantuve – Bien no es más perra porque no puede – dice cruzándose de brazos y bufando – no son palabras dignas de ti – le digo entredientes. Mi chica dulce no habla así – oh créeme sí que lo son Iker. Ella lo único que quiere es recordarte o mejor hacerte creer que de verdad lo de Alba fue tu culpa – ¡¿y no lo fue Sabrina?! Alba se mató por mi culpa. Por culpa de mi orgullo y mi prepotencia – no Iker. Alba está muerta porque ella lo quiso así. No porque que fuera tu culpa – Tú no sabes nada Sabrina – digo quitando mi mirada de ella. Y terminándome la copa de vino blanco. Ella no puede decir que no es mi culpa. Cuando en realidad lo es – bien ahora no sé nada. Perfecto. Iker sigue creyendo en la zorra esa, permiso tengo trabajo y mi hora de almuerzo paso  
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